UN PADRE, UNA MADRE Y UN PERRITO QUE TE LADRE

domingo, 26 de febrero de 2023

   Cuando no existen argumentos, mejor inventar cuentos. Es la máxima a seguir por la derecha de Feijòo. El filón de la crisis económica que encumbró a Rajoy, se ha visto frustrado por la realidad actual. No predice el futuro que siempre es una montaña rusa. A pesar de los malos augurios, del anuncio de los desastres inminentes, el discurso milenarista de la derecha más rancia, ha fracasado (fra-Casado, que coincidencia). La parusía anunciada con Feijóo no es más que un fake. Más de lo mismo, un nuevo capítulo de equilibrio entre la derecha y la extrema derecha. Sin pértiga, sobre el alambre Alberto se mueve mal. Cada vez que habla tienen que poner la red por miedo a que se estrelle. 

   Así que no queda otra que apelar al escándalo. A la letra gruesa, a la falsedad vestida de blanco. El campo de batalla está sin duda en lo social, lo económico de momento lo dejamos, han pensado. El planteamiento es simple, un gobierno divergente con puntos de vista encontrados, ataquemos por ahí. La ley del Si es Sí, un fiasco, una chapuza, ese es el argumento. Una Ley que parte de una premisa absolutamente progresista que es poner en valor la decisión de la mujer, es puesta en solfa por defectos de forma que se retuercen para hacerla trastabillar. Desde luego no veo un acierto en su ejecución, que cambien aquello que permite su confusa interpretación, que se adecue a lo que el legislador pretendía, que no era otra cosa que salvaguardar la autonomía de la mujer, pero pienso que es un logro de progreso. 

   La Ley Trans, otro filón que hay que explotar. Hay una chica que ha mostrado su arrepentimiento tras su cirugía de cambio de sexo y eso convierte la ley en un peligro público y augura cientos de mujeres que van a desear de nuevo ser hombres, hombres que pedirán un día ser chicas para el día siguiente volver a su estado previo. Vamos al caos sexual según parece. Perderemos nuestra identidad y convertiremos nuestra sociedad en un grupo repleto de maricas y lesbianas por mor de este nuevo orden moral que la izquierda impone. Resulta que la chica era gallega, que se acogió a la Ley Trans que promulgo el gobierno de Alberto, de la que presumió por su progresía. Casualmente la nueva ley lo que viene a corregir es precisamente el apoyo psicológico que es el motivo de queja de la mujer. En fin, utilizar un caso para deslegitimar la ley, estando plenamente implicado en su elaboración es de una hipocresía absoluta. No existirían leyes si fueran anuladas por un caso de conflicto con la propia norma. La ley de la vivienda permite desahucios, la penal que se encarcele a pequeños ladrones y se libere a ladrones de guante blanco y así hasta el infinito. 

   Cuando escucho a un político hablar en nombre de la "gente de bien", me pongo a temblar. Quizá él sabe quién es esa gente, desde luego él estará incluido en ese selecto grupo. ¿Qué pasa con los que están fuera de su campo de visión? No existen, son los vagos y maleantes de la ley franquista. Esta mirada tan restrictiva del mundo, tan exclusiva, porque excluye, no es más que una vuelta al fascismo, al pensamiento único, a los totalitarismos incluidos los de izquierdas como el de la China maoísta o estalinista. La diversidad no puede ser un problema. Ejercer derechos no conculca los derechos de los otros. Ofrecer opciones no limita la libertad de los demás. 

   Estuvieron en contra del divorcio que destruiría las familias de su ideal nacional católico y luego se divorciaron utilizando los recursos que querían prohibir para los demás. Se opusieron a la ley del aborto porque defendían la vida. Al parecer eran los únicos interesados en la vida, los demás eran asesinos, pero ¿Acaso ninguno de los que fueron beligerantes con esos derechos no se ha servido de ellos? Y quien no lo ha hecho, ¿Ha sido obligado a ponerlo en práctica? Lo hicieron también con el matrimonio homosexual, no entendían mezclar manzanas con peras, en una de las numerosas perlas que nos dejó la señora Botella. Han ido siempre al rebufo de los cambios sociales que han introducido otros, siempre a la contra, pero ni siquiera han tenido el valor de cambiarlos cuando han gobernado, porque eran legítimos. No entienden la libertad como un proceso reflexivo que consiste en ejercer tus principios sin lesionar los de los otros. La libertad para ellos consiste en aceptar ciegamente los preceptos de su moral y su doctrina, sin apelación. 

   Alberto y el mundo mediático de la ultraderecha piensa que vamos a una sociedad sin padres ni madres, sólo progenitores gestantes o no. Una falsedad vestida de puntillas para que parezca un despropósito. La Ley sólo hace inclusiva a todas las parejas. En su texto no borra el título de padre o madre, sólo contempla incluir los nuevos modelos de familia. Nadie puede dejar de ser padre o madre de un hijo. ¿Acaso le parecería bien que dos mujeres que tienen un hijo en común, una fuera su madre y la otra su padre?¿ Existe alguna maldad en dar estatus legal a la madre no progenitora? Tampoco en el caso de una pareja de varones que adopten un hijo o hija. Ello no obliga al resto de madres a cambiar su situación, no nos afecta al resto, no menoscaba nuestra libertad. Imagino que el señor Maroto en su matrimonio no solicitó ser la novia o que su marido constase en el documento como su mujer. Son de un cinismo sorprendente. La Ley nos permite ser marido y mujer, marido y marido y mujer y mujer. Padre, madre, progenitora o no. Podrían explicarles que las leyes deben tratar de incluir los cambios que la sociedad incorpora, hacer que sus ciudadanos puedan ejercer sus libertades individuales dentro de un marco colectivo. 

  Que no existen verdades absolutas, ni leyes perfectas. Sólo ciudadanos que quieren verse representados en la Sociedad. 

   Queda un año de despropósitos tirando la piedra y escondiendo la mano, pero no está de más que se destapen sus vergüenzas y sus contradicciones. No necesitamos banderas, ni titulares, necesitamos programas de gobierno, crítica constructiva e ideas para el progreso.

LA NUEVA ILUSTRACION

sábado, 4 de febrero de 2023

   La Ilustración fue el movimiento filosófico que ponía en valor la Razón y la creencia en el progreso. Ahora se otorga el título de Ilustre, a personajes de la vida pública que nada aportan en ese sentido. Desvirtúan  el título de otros que lo recibieron de forma merecida. 

   No es que piense que a la política no se puede acceder y ascender por la vía del mérito y la capacidad, pero es notorio que vemos a diario paletos urbanitas sin atisbos de ilustración hablando desde las tribunas. Me molesta ver el Congreso convertido en corrala de vecinos. Me indigna la pérdida de las formas y los contenidos en los debates. Monólogos que aportan como único argumentario la ofensa al contrario. 

    Cuando se otorgan honores basados en el interés político y no el verdadero reconocimiento de la dignidad de la persona, se daña las instituciones que lo otorgan y con ello a la propia sociedad que pierde sus buenos referentes. 

   No se pueden poner en la misma balanza la popularidad, que la condición de ilustre. Tampoco quien adquiere poder político o social puede pasar directamente a ser ilustrado. Acabaremos nombrando ilustres a los personajes famosos que ilustran las disparatadas tertulias y los shows televisivos, a los protagonistas de tantos programas que adquieren la notoriedad evanescente del minuto de gloria, en base a estrafalarias conductas u opiniones. 

   Da mucha vergüenza ver como justamente desde las instituciones que debieran defender el concepto, la Universidades, se degrada a quienes reciben su premio de forma lícita. Ahora que el número de Universidades crece como la espuma, ahora que está en venta el conocimiento, ahora que los políticos obtienen licenciaturas en tiempo record o masters exprés que abultan currículos fatuos, no resultan muy ejemplificadoras estas conductas. 

   Ayuso tendrá otros méritos, pero no es exactamente lo que yo entiendo por Ilustre.

Hasta su abuelo. Goya. Caprichos.



KAFKA

domingo, 15 de enero de 2023

   Al despertar Gregorio tras un turbulento sueño, tomo conciencia de lo que estaba sucediendo. No podía precisar como aquello que percibía con absoluta certeza pudiera estar ocurriendo. Tampoco podía creerlo. Era absurdo y a la vez completamente lógico. Era atroz y sin embargo lo veía con una naturalidad sobrecogedora. Estaba muerto. 

   Se dio cuenta de su estado, por la lucidez con que su mente miraba el mundo. Todo a su alrededor cobraba vida. Era absurdo ya lo había dicho, pero ahora todo aparecía tal como era, sin subterfugios, sin la pátina de falsedad en que habitamos la realidad. 

   Salió de su casa esta mañana como siempre, sin otro propósito que consumir un día más, nada podía haberle indicado que sería el último. Al menos eso era un consuelo. ¿Quién podría soportar saber que está al borde de la muerte, si no es que la angustia ha sobrepasado todos los límites? 

   En verdad la vida trascurre como un paseo por los acantilados de un mar maravilloso. Cuando tropiezas puedes verte al borde de precipicio, pero cuando levantas la vista ves el horizonte y la hermosura del mar rompiendo contra la costa, los atardeceres con el sol poniente. La vida es un camino sin objetivo, sin destino. Sin otro final que no sea caer un día al vacío. Es una certeza que no nos conmueve porque no esperas su llegada. Sólo la vejez ofrece el suficiente cansancio para saber que más pronto que tarde el pie perderá su suelo y el cuerpo se volverá ingrávido en un descenso vertiginoso que nadie es capaz de imaginar. 

   Gregorio no era viejo, a los sesenta años se puede decir que se ha recorrido más de la mitad del camino, pero sigue viendo en la senda alicientes para caminarla. Te vas marcando pequeñas metas, puntos de paso que ves como necesarios, que acabas creyendo que son las metas volantes de aquella carrera. Ahora podía ver todos aquellos momentos como en una secuencia, era una prueba más de su muerte. Podía verse en su niñez corriendo por las calles del pueblo, jugando en verano hasta bien entrada la noche. Podía oler los guisos de su madre. Esos, eran extrañamente recuerdos en blanco y negro. Cuando veía las imágenes de su juventud con los amigos, en el instituto, entre libros preparando exámenes, tomaban el color sepia de los retratos. Lo veía con claridad, el color apareció con los besos, con el amor. A partir de ese momento ya toda su visión tomaba el color brillante del mundo que acababa de dejar. Se veía a sí mismo con su novia que sería después su mujer, su vida de médico, sus guardias, sus honores y sinsabores. Miraba perplejo como aquellas imágenes le llenaban los ojos de bruma, le emocionaban. Quizá no era ninguna emoción porque estaba muerto. ¿Es posible que los muertos también sientan? Quizá se apaga antes el corazón que el cerebro y en esos circuitos quedan abiertos canales donde los impulsos eléctricos, los neurotransmisores todavía estimulan las sinapsis. Sea cual sea el motivo, allí estaba él contemplando su historia convertida en un cine mudo. Emocionándose de su propia imagen riendo y llorando, abrazando a sus hijos. Lo que mayor pena le producía era lo que no podría ver. ¿Cómo se sentirían ellos tras la noticia de su muerte? En realidad, le daba pena por no estar ahí para consolarles. Le dolía sobre todo no haber podido despedirse. Aunque no estaba seguro de que podría haberlo hecho, es tan difícil decir adiós. Al menos si hubiese podido abrazarlos una vez más, besarlos, decirles como les quería. No importaba que hubiera muerto, ellos sabían que había valido la pena. 

   Era inútil lamentarse. En su estado lo mejor era apurar las últimas gotas del elixir de la muerte. ¿Sería posible que mantuviera eternamente su identidad incorpórea, su pensamiento fuera del cuerpo? Tenía la certeza de que no, que de la misma manera que la vida había sido truncada de manera brusca, sin previo aviso, en cualquier momento se fundiría la imagen en negro y vendría la oscuridad total. Esa sí, eterna. Aunque percibía el dolor de la separación y la incertidumbre, este era probablemente uno de esos momentos de mayor paz en su vida. Ya no estaba obligado a aparentar nada, al día siguiente no debía dar cuentas a nadie, no necesitaría trabajar ni demostrar nada, todo estaba ya hecho. Era su momento. Todos alabarían su persona, lamentarían su pérdida. Algunos sentirían la punzada del dolor real, otros se limitarían a pensar por un momento en la fragilidad de la vida, se asomarían temerosos al precipicio. Estaba satisfecho. No hubiera querido acabar así por supuesto, no había sido su decisión. ¿Quién lo había decidido? Probablemente nadie. Nada podía haber hecho para evitarlo. Claro que si ese día hubiera decido hacer otra cosa, podía no haber ocurrido el accidente, pero esas opciones se podían haber producido en tantas ocasiones previas, en tantos universos paralelos, que resultaba todavía más absurdo que un muerto las planteara. Eran hechos consumados, como solía decirse. Tampoco era momento de lamentarse, había visto morir a mucha gente, algunos le habían producido verdadera compasión, por su sufrimiento, por la injusticia de la biología con ellos, por la perversión del destino o la mala suerte, no sabía cómo decirlo. Él en realidad había tenido una muerte rápida y además tenía este tiempo de descuento en que estaba ahora. ¿Todos los muertos podían tener su misma suerte, contaban con un tiempo póstumo? Era posible que las mentes atormentadas por una agonía desearan un final absoluto, no podía saber si todos los que abandonaban el cuerpo dejaban también el mundo, pero por qué iba a ser él una excepción. 

   En ese momento Gregorio vio la secuencia de su vida parada y temió lo peor, todo iba a acabar. No podía tocarse para comprobar si quedaba algo de él vivo, no podía gritar, no podía más que pensar o lo que fuera aquello que estaba haciendo. La imagen se había parado en el momento del accidente. ¿Y si pudiera hacer que la imagen fuera marcha atrás, como en una moviola? Qué cosas se le ocurrían, debía asumirlo, estaba a punto de ser un recuerdo. Es probablemente eso en lo que nos convertimos, en recuerdos de los demás. A través de los otros mantenemos nuestra presencia, pero ya no somos nosotros. Él continuaba allí esperando el final, pero no llegaba. ¿Cuáles eran sus alternativas? Había decidido dejarse llevar. Mientras estuvo vivo no tuvo alternativa, lo aprendió de pequeño, tenía que batallar, luchar por un futuro, por una posición, por un salario. Supo que aquello le permitiría vivir bien. ¿Había hecho lo correcto? No iba a perder el tiempo intentando averiguarlo. Alea jacta est, de nuevo lo que había sido ya no tenía vuelta atrás y realmente podía decir que había sido feliz, al menos algo que él podía definir como felicidad. Ahora ya no dependía nada de él mismo, se había liberado del yugo de ser. Estos instantes finales o estos minutos, las horas o el tiempo que sus neuronas le permitieran, eran totalmente suyos, sin presiones, sin límites. 

   La muerte en su inquietante contradicción le había devuelto la vida.


"EL MAGO DE VOX"

sábado, 31 de diciembre de 2022

   Tras un año de éxito con sus últimos espectáculos: “El circo de voxilandia”, “Ciudadanos, una guerra entre hermanos” y “ CGPJ me la tocas igual” las tres compañías se unen en un grandioso evento dirigido por Nacho Cano para la nueva temporada. Esta vez no van a anunciar el Apocalipsis, ni presagiar desastres económicos, ni racionamiento energético. Sus capacidades premonitorias no han cumplido las expectativas, van a buscar consejo en el gran ojo que todo lo ve, en el más sabio entre los sabios, el inimitable e insustituible “Mago de Oz” (Aznar?, es una incógnita que no han querido desvelar). Van a realizar una reinterpretación de la gran obra de L. Frank Baum con una puesta en escena, que fuera de toda duda resultará un desafío para ellos.  

   En el papel del Hombre de Hojalata cuentan con Javier Ortega Smith. No necesita demostrar la dureza de sus articulaciones y de su cara, busca corazón y quiere encontrar al gran mago para que le dé un corazón de verdad y poder tener sensibilidad. Encarnando el personaje del Espantapájaros Inés Arrimadas, ¿quién puede negar que ha conseguido lo que Albert dejó a medias, espantar todos los votantes del partido? Su especial carácter y con la ayuda de Edmundo estamos seguros de que lo conseguirá. Se dirige en busca del gran mago para pedir un cerebro con el que pensar. El León Cobarde no podía ser otro que nuestro querido Alberto Núñez Feijoo que busca al mago para pedir valor, desde aquí nuestro más profundo reconocimiento y la seguridad que no va defraudar en este papel que le va como anillo al dedo.  

   La obra cuenta con un reparto de secundarios que no va a dejar indiferente a nadie. Como la Bruja mala del Este han podido incorporar a Irene Montero cuya interpretación, seguro ensombrecerá a la misma madrastra de Blancanieves. En el lado opuesto como la malvada Bruja del Oeste cuentan con Macarena Olona que lejos de haber alcanzado el umbral de su papel de mala malísima, ha asegurado que lo dará todo en este nuevo reto. Para el personaje de la Bruja Buena del Sur se había propuesto a Juanma Moreno, pero finalmente ha declinado el ofrecimiento aduciendo que él no está para mariconadas. De momento mantienen en secreto quien será el candidato o la candidata al puesto, hay rumores de que puede ser la misma Susana Diaz que tanto bien hizo a la causa, a Griñan no se le espera. La Bruja Buena de Sur enseñará a Dorothy a usar sus zapatos de plata para encontrar el camino de vuelta a casa.  

   En el papel estelar, para interpretar a la maravillosa Dorothy, tenía que ser alguien que pudiera igualar en gracia y estilo el personaje que ya ha quedado en la mente de todos nosotros con la memorable Judy Garland, no podía ser otra que la sorprendente actriz y estrella Isabel Díaz Ayuso y su perro Toto. Ella encontrará con sus amigos el camino de baldosas amarillas que le lleven a la ciudad Esmeralda donde habita el gran mago. Su destreza con los perros ya demostrada con Pecas (el perro de Esperanza Aguirre) da garantías de su buen hacer. Cada función será diferente a buen seguro, porque ella acostumbra a salirse del guion para agradar a su entregado público. 

   Amigos, no os perdáis este espectáculo que va a ser el acontecimiento de año. Este año con dos elecciones estamos convencidos que no van a defraudar a propios y extraños. Vivamos con ilusión este nuevo viaje al mundo de la imaginación al que nos llevará esta magnífica adaptación del Mago de Oz.  

   ¡¡Ánimo para aguantarlos otra temporada más!! 

   ¡¡Feliz Año Nuevo!!


Escena final de la película "El Mago de Oz"(1939) | Tres deseos


Mägo de Oz | Fiesta pagana 2.0

Leer:

MALINCHE

24 julio 2024 


DE LA ESDRÚJULA A LA HIPÉRBOLE

miércoles, 14 de diciembre de 2022

   Vivimos tiempos donde la exageración y la hipérbole han vencido al cultismo de la esdrújula. No es que sea un escéptico de la política, pero  han creado un círculo de crónico espectáculo lejos de lo humanístico y lo académico. El insulto se ha convertido en esperpéntico, lejos de la perífrasis sarcástica. Otrora Sánchez se le hubiera etiquetado de vándalo o pícaro, Casado dijo ridículo y ególatra para luego dejar pasó a calificativos acústicamente equívocos como okupa o felón. Desde su cátedra perdió la brújula. Ante tal pecado, la catástrofe se cernió sobre la cúpula de Génova. Los tentáculos mediáticos convirtieron al héroe en satánico apestado. La estética sucumbió ante la ética y la estadística. Lógico final de película para tan célebre patán. Su cónyuge en la cúspide del  órgano de gobierno, hasta entonces discípula, se convirtió en mantis de devoradora cópula o en la víbora que contempló su penúltimo y agónico éxtasis.  

   Esculpieron un nuevo héroe, venido de territorios geográficos antiguos, donde la fábula tiene su mejor ámbito y el lácteo elixir es maná ecológico. Escuálido, afónico, pero con una nueva física y química. Dispuesto a dejar lo cómico y humorístico para abrazar lo económico y práctico. Político ecuménico, párroco del nuevo cónclave, dijo estar lejos del insulto impúdico, las crónicas daban fe de su lingüística que cautivaría ambas cámaras. 

   Pero se pasó de la esdrújula a la hipérbole. Se unió a los fanáticos para convertir en vómito la crítica. Ahora Sánchez en boca de Ayuso: “pretende demoler el Estado de Derecho”, “Está troceando España para convertirla en una República laica” “vamos camino de una dictadura, sometidos por un tirano” “quiere tener en la cárcel a la oposición, como en Nicaragua” (Venezuela ya perdió protagonismo después del fiasco de la cuenta en Granadinas) “Sánchez es el presidente más autoritario de la democracia” apunta Feijóo. “Aprendiz de dictador” dice Arrimadas con su último aliento y remata enfático Abascal: “Pedro Sánchez está preparando un escenario que le permitirá dar un autogolpe de Estado y no habrá capacidad legal para detenerlo o juzgarlo” 

   No hemos ganado mucho. Desde comienzo de esta agitada legislatura ondea en el política nacional la bandera de la palabra soez, la mentira sin pudor, la desmesura sin argumentos y esta hipérbole que lejos de beneficiarles les deslegitima. La catástrofe apocalíptica que vaticinaron no se cumple y suben un nivel en la infamia y el descrédito. 

   ¿En serio no nos estamos pasando un poco? ¿Después que viene?  

   “A las armas” “Patriotas defendamos a España de los rojos”  

 Una locura. 

          Rita Payés
  

FOLIO EN BLANCO O CHAPAPOTE

martes, 6 de diciembre de 2022

¿Cuánto poder puede caber en un folio en blanco? Veo como ahora se reivindica la democracia, la libertad, desde la blancura de una hoja. En Rusia, en Irán y China muestran la inmaculada cuartilla. No se puede decir más con menos. La resonancia de su muda presencia es delatora, el silencio atronador de las palabras ausentes. Todo cabe en ese escrito en blanco, las reivindicaciones, las acusaciones, los gritos y la rabia. Incluso en ella cabría el amor, la compasión a todos los castigados por la soberbia de los opresores. Un folio en blanco puede representar a los amordazados por la Ley, a los muertos en las fosas cubiertos de cal y a los asesinados en las encaladas tapas de los cementerios.  

En contraposición está el chapapote. Ese manto oscuro y pegajoso que se extiende sobre la vida. Tuvimos antaño el manto negro de las sotanas que se aunó con la oscura noche del fascismo. No pudimos despegar aquel sucio emplasto hasta que llegó la democracia. Nos creíamos a salvo hasta que apareció el Prestige que fue soltando hilillos de su pestilencia. La violencia del mar y la nefasta gestión se convirtió en un manto negro para las playas, su piedras y sus peces. Nunca mais dijimos, pero estamos de vuelta. ¿Qué es sino este manto negro de togas que emborrona la Constitución ahora que está a punto de cumplir 44 años? Bajo sus pringosos argumentos, se esconden pretextos que cubren una verdad oscura como el chapapote. La Justicia no es más que un instrumento de poder. Nunca fue ciega ni imparcial. Es simplemente falsa. Oculta tras los birretes, los medallones y las puñetas, un atrezzo de aparente formalidad, se desprende poco a poco el vertido de fuel de su indolencia. ¿Quien juzgará esos actos ilegítimos, quién castigará a esos jueces? ¿La Historia? No hay justicia para quien juzga, como con el Emérito, se establece el principio de inviolabilidad.  

¡Señores del CGPJ, Tribunal Constitucional, regálennos el día de la Constitución un poco de democracia! Sus togas son ahora como el chapapote, un lastre para construir una sociedad más justa.