COMERAS MIERDA

sábado, 26 de septiembre de 2026

   Me gustaría escribir, comerás flores, como el libro que voy a empezar. Leyendo la sinopsis, creo que la autora tampoco está pensando en la florida primavera y el éxtasis de la vida de la bucólica Arcadia. La deriva de mi título está como no, en el estiércol que nos envuelve en la vida pública. 

   Por tomar lo más inmediato, el desahucio de Maricarmen, a quien conocíamos de los intentos previos de arrebatarle el breve tiempo que le queda hasta la eternidad. ¿Qué sociedad, qué suciedad, se puede permitir esta aberración, este coprológico final? Las instituciones merecen no un suspenso, eso sería suponerles error u omisión, las instituciones merecen defenestrarlas por incompetentes. 

   Que una comunidad rica, que presume de la suerte de los que viven en este campo de trigo y miel, tomando cervezas y disfrutando de los atascos y el ruido. Que sus dirigentes que acaban de cagarla con la compra de un ático por más de 6,7 millones de euros para uso y disfrute de su presidenta, no sean capaces de dar una respuesta a un caso tan clamoroso. Que esa misma presidenta (en minúscula) ofrezca cómo explicación que sólo es uno de los miles de desahucios que ocurren, me dan arcadas. 

   Que un Ayuntamiento en el que recae la responsabilidad del bienestar de sus ciudadanos, piense antes en el lucro de los indeseables que en la razón que mueve la solidaridad con los vulnerables, resulta idénticamente indecente. 

   Urbagestión va a renegar de su abominable comportamiento vista la respuesta pública, pero pensando en el daño reputacional, que no en el daño causado. ¿Qué pasa por la cabeza de individuos o instituciones que reniegan del bien y lo venden por dinero? La amoralidad de las prácticas de una empresa a la que le han ofrecido ante un caso tan palmario, mil soluciones dignas, instituciones y personas dispuestas a comprar la vivienda, a pagar el alquiler y mantiene el empecinamiento en desahuciar a una mujer anciana con discapacidad. No cabe mayor castigo que hundirlos en la ciénaga en la que chapotean. La indecencia no puede justificarse. 

   El tribunal o el juez que dicta una sentencia repugnante para que se ejecute el desahucio defeca un mojón, si es el Tribunal Supremo será el mojón supremo. ¿No son acaso los jueces los garantes mediante la interpretación de la Ley, de proteger a los ciudadanos? ¿Firmó la sentencia sin pararse a mirar los detalles? ¿Cómo pretenden que la gente crea en la Justicia? No es un acto justo, ni equilibrado, ni decente, ni mínimamente entendible por muchos tratados jurídicos que se engullan, solo consiguen defecar ordenes ejecutorias de sentencias aberrantes. 

   La policía cumple órdenes, pero debe saber que está asistiendo a la expulsión de gente que de forma no violenta pretenden defender a una anciana frágil y existe o debe existir la conciencia, por ellos mismos y sus superiores, que la fuerza no debe confundirse con la agresión y que la proporcionalidad de su uso está también en sus obligaciones. Sin ello se cae en la banalización del mal, no puede valer la eximente de la obediencia ciega. 

   El gobierno no carece de responsabilidad, aunque abomine de los fondos buitre, no ha sido capaz de llegar al acuerdo que posiblemente no se demore más de una semana gracias a la presión social, pero tarde. El resto de grupos políticos de izquierda que se posicionan en contra de esta política de mercado seguramente no han hecho el esfuerzo suficiente para hacer prevalecer la realidad a la apología. Al PP y a Vox ni se les ve ni se les espera en la solución de esta mierda. De los que aplauden al libre mercado, los que lanzan laudes a los fondos de inversión (no quiero llamarlos buitres, porque es ofender al papel de esas aves en la biología, que contribuyen a proteger en lugar de destruir el ecosistema), verdaderos generadores de riqueza (en forma de boñigas y gallinaza), no espero nada. 

   Un fracaso colectivo del que sólo me saca de la tristeza la respuesta de la gente, de gente corriente que al unísono se ponen a gritar: ¡¡Estamos indignados y asqueados!! ¡¡ Haced algo, pero ya!! 

   Definitivamente, me reafirmo. Comeremos mierda. 

   Sólo basta asomarse al Congreso y ver los espectáculos de cada día, los insultos permanentes y la basura que se esgrime cada sesión parlamentaria (no diría yo que eso es un parlamento). El último sainete el del spray de pimienta y los aplausos a la torpeza insultante de la diputada. Falta el del bigote sin bigote que venga a darnos alguna nueva lección o reprimenda. 

   Cuanta tristeza produce ver la calidad de los políticos que nos esperan. Frigodedo dejó el listón de la imbecilidad muy alto, pero hay una competición brutal para superarlo. Estamos en ello, esperen a la siguiente legislatura que ya no tardará. 

   In Arcadia ego. 


Bon Jovi - (You Want To) Make A Memory

PATRAÑAS, PATRIOTAS Y PATRIOTEROS

domingo, 6 de septiembre de 2026

   La tragedia de Ceuta es como esos fenómenos naturales que no pueden ser evitados: la Dana, el volcán de Tenerife, los recientes terremotos… éste, obedece no a fenómenos meteorológicos o geofísicos, tiene su raíz en la pobreza, en el hambre y en el flagrante mal reparto de la riqueza producto de la “civilización”. Ello no exime que los políticos, responsables de su gestión, deban minimizar los daños, con previsión, con medios y sobre todo con humanidad. Hay dos grandes perjudicados de este desaguisado: los inmigrantes que cruzaron y los ceutíes, todos ellos son personas, no conviene olvidarlo, incluso algunos de ellos en especial estado de vulnerabilidad. En Ceuta no hay una invasión de bárbaros, ni una okupación o un intento de vulnerar la unidad de la patria por parte de los migrantes. Hay simplemente un engaño que facilitó a gente desesperada creer en una mentira: llegar a Ceuta es llegar a Europa y tener acceso a su opulenta apariencia.  

   Empezar diciendo, que todo este desastre ha sido enturbiado por las patrañas que lo han envuelto. Que el Gobierno trate de hacer creer que no hay una participación de Marruecos es tomarnos por analfabetos. Por acción o por omisión, por voluntad propia o por consejo ajeno, con premeditación seguro, el reino de Marruecos está detrás. Confiar en un rey enriquecido pese a la pobreza de su pueblo, afincado en palacios dentro y fuera de su reino, es como mínimo pecar de ingenuo. Su imagen para mí no va más allá de la de un sátrapa, que con mano dura, miseria e ignorancia controla a los ciudadanos. Los engaña con los falsos conceptos de patrias y colonias, se apropia del Sahara (con la connivencia del mundo civilizado) porque el pueblo saharaui tiene la voz débil, como el de Gaza. Pueblos que por más que griten se pierde su voz en el silencio. Ahora reclama Ceuta y Melilla. ¿Aunque se las regalaran se solucionaría la miseria de Marruecos? No son más que una excusa para alimentar la grandeza de su reinado, con postureos y no con políticas. La suciedad de esos monarcas que viven rodeados de oro y opulencia mientras su pueblo vive en la miseria parece pertenecer a otras épocas, pero es una realidad presente. Alguno de sus mentores Trump y Netanyahu, no pueden ser compañías más indeseables y miserables. El primero ha incrementado su patrimonio en 2.000 millones de dólares mientras ejerce de presidente. Esos son los patriotas, cuya patria no está más allá de su ombligo. ¿Qué tendrá que opinar de Ceuta un tipo que secuestra al presidente de un país para apropiarse de su petróleo y que pretende anexionarse Canadá y Groenlandia? Esos son los tipos que hacen peligrosas las armas de destrucción masiva, que si poseen. 

   Los promotores, facilitadores, instigadores o falsos profetas, que pusieron en marcha la llegada de 80.000 personas, alguien será responsable de los 160 muertos en la travesía. Si existiera la vergüenza, la monarquía marroquí deberían tener la cara como el fez que llevan en la cabeza. 

   Al calor del ruido, generado seguramente con ese propósito, el ruido, vociferan los patriotas patrios. Hoy escucho a Trillo decir que debería declararse el estado de excepción en Ceuta. ¿Por qué hay personajes que en lugar de esconderse tras la vergüenza hacen gala de su estupidez? El del sainete de Perejil, el del miserable manejo del Yak-42 con 62 militares muertos mal identificados, presente en la desastrosa gestión del Prestige. Me produce tanta acidez escucharlo, como ver al Aznar renovado (sin bigote) acudiendo de redentor a Ceuta, llevando a sus espaldas la guerra ilegal de Irak y lo más grave de sus consecuencias que fueron los atentados del 11-M que trataron de esconder como siempre bajo la capucha de ETA. Todos estos patriotas de mierda, estarían mejor en el lodo de su vergüenza, pidiendo que nadie los recuerde. Pero reaparecen como los nuevos salvadores, los que dictan los mandamientos con engolada voz: “el que pueda hacer que haga” y nos dicen lo que está bien y mal, nos aconsejan el camino, nos advierten del caos de no seguir sus prédicas. Ellos y sus corruptos amigos, consejeros, ministros alardean de demócratas, pero utilizan la Democracia para su propio poder y están a las órdenes del poder del Dinero. 

   Se unen a sus arengas, como corifeos y a veces como solistas, otros papanatas que cantan cara al sol que más calienta. Patrioteros de pacotilla, los amos de la bandera, los que representan la esencia de la españolidad (si es que pensamos que ese concepto viene de la pureza y no de la mezcla de culturas que han forjado nuestra identidad). Esos que quieren enviar fragatas a ametrallar pateras o que quieren desalojar a todo el que llegó, mayor o menor, porque son invasores, en realidad porque son pobres. Aplaudo las fuerzas de Seguridad que no dispararon sino que ayudaron a evitar más muertes, eso les hace grandes, eso es lo que me enorgullece como español, ser un pueblo decente. 

   Nadie habla de invasión en Mallorca por los nórdicos, alemanes, franceses y británicos que viven allí empadronados. Ni de los 58 millones de extranjeros que han visitado España de enero a julio de este año. Ellos son turistas. Los otros invasores. No son comparables, unos vienen por nuestro sol, nuestra comida, nuestra cultura, nuestros precios, nuestros servicios, porque ofrecemos el anhelado descanso de las vacaciones y traen dinero. Los otros vienen por necesidad, porque Europa les ofrece un sueño y están viviendo en una pesadilla. No traen dinero, como mucho mano de obra barata. 

   En todo este triste episodio me duele la desgracia colectiva de los migrantes y la de los ceutíes, que conviven con una situación tan anormal que les genera miedo e intranquilidad. No hay poder más oscuro que el miedo para manejar los sentimientos. A ellos le perdonaría casi todo, pero que desde fuera, nosotros que no sufrimos directamente las consecuencias de ese número desorbitado de personas que malviven a su alrededor, si nosotros perdemos el valor de la compasión y la humanidad, seremos como los ciegos de Saramago, egoístas y malvados. No se pueden poner palos en las ruedas de las soluciones civilizadas y dentro de la legalidad para devolver a esas personas con garantías. Claro que la inmigración es un problema que debe ser resuelto, pero con dignidad, con las leyes que nos han dado la Democracia. No se puede tratar como animales a gente por el mero hecho de ser pobres. No vienen a delinquir, vienen a trabajar para salir de su miseria. Si nuestros políticos no son capaces de aprender esas máximas y permitimos que nos gobiernen, siento lástima de nuestro futuro. Siempre me han dado miedo los salvapatrias, de ahí han salido todos los fascismos.

Kay Garcia y Natalia Lafourcade. Remamos