No entiendo con lo inteligentes que somos, siendo en apariencia la cúspide de la pirámide evolutiva, el diseño más perfecto, como continuamos siendo tan estúpidos. ¿La política nos ha vuelto imbéciles o ya venía en el paquete evolutivo la idiotez como característica innata e imborrable?
Cada día me sorprendo de los acontecimientos que suceden y de como nuestra capacidad de asombro va perdiéndose con el hábito de asumir el absurdo como norma. Presumo que nada nuevo puede suceder que me resulte imposible, por mucho que fije los límites de lo creíble, el día a día los va rompiendo y haciendo de ellos una realidad que se precipita hacia el abismo. No sé si hemos tocado fondo o el abismo es infinito como el cosmos.
La realidad nacional ya me resulta bastante insufrible. Ante un accidente como el tren que produce 45 muertos, sólo hay oportunidad política. No pensamos en las familias, en los muertos y sus historias rotas. Claro que es necesario conocer la verdad, por supuesto, para eso deben trabajar los expertos y depurar luego responsabilidades, palabra ininteligible para los políticos, pero este carroñeo continuo en tertulias y discursos me deprime y me devuelve a la amarga conclusión de que no hay remedio.
Nos intentan convencer de que los bulos y la mentira esparcida por los medios, nos ha convertido en dúctiles ciudadanos a los que se puede manipular y hacer que piensen lo que los diseñadores de algoritmos desean. ¿Entonces qué somos imbéciles? ¿De verdad no tenemos capacidad de digerir la información y defecarla convertida en ideas propias, en pensamiento crítico, en capacidad de cambiar nuestro futuro? ¿Tenemos que asumir por fuerza que el fascismo que dejamos atrás con la dictadura va a volver de la mano de estos descerebrados de Vox y compañía? Es cierto que no todo el fascismo murió en la cama con Franco, quedan aquellos que se enriquecieron con la corrupción, los que ocuparon puestos en las instituciones, aquellas que se mueven con la lentitud del elefante, la Justicia, los militares, la Iglesia. Aquellos que vivieron años felices con el dictador, quizás añoran sus tiempos y sus formas, pero ¿y el resto? Los trabajadores, los autónomos, funcionarios, campesinos, ganaderos, estudiantes… ¿es posible que nos vamos a dejar embaucar por la cháchara de los falsos salvadores de patrias, con sus discursos vacíos de contenido y llenos de odio? Estoy un poco harto de los payasos y mercachifles (Ayuso, Figaredo, Alvise, Vito y otra fauna). Si ya los conocemos de antaño, si los estamos viendo venir de otras latitudes, son los mismos, las mismas ideas para convertir la democracia en una convenida libertad tutelada. Ellos son los verdaderos okupas, entraran en nuestras instituciones y las vaciaran de cometidos, dejaran sólo lo que les beneficia, somos simples pagafantas de sus ambiciones.
La regularización de inmigrantes, de personas que están compartiendo ya nuestro espacio, trabajando, haciendo posible que el país prospere. Quieren que los veamos como enemigos, el verdadero peligro son aquellos que tratan de convencernos de la maldad de los que vinieron huyendo de la miseria, no podemos creer a estos bárbaros voceros de la crueldad. Fuimos inmigrantes hace tan poco que duele pensar que ahora nos convertimos en los señores feudales, necesitados de vasallos, de esclavos que realicen las labores ingratas y además lo hagan desde el anonimato, desde la ocultación de sus identidades. Quieren convertir en criminales a los pobres y los ladrones de despacho que desde las instituciones (léase Zaplana, Rato, Montoro y una interminable lista de corruptos, blancos, españoles y muy españoles) han saqueados las arcas públicas queden impunes, como pecadillos de la política.
En el panorama internacional la lista de atrocidades, no ya en el Tercer Mundo donde la tradición de salvajadas han marcado su historia, si no en el “faro de la democracia” que pretende ser Occidente, se van multiplicando día a día. La medalla de la ciudad de Madrid a Trump, como ejemplo de democracia después de la actuación de ICE, es para hacérselo ver. Tanto como el Nobel de La Paz de Corina ex aequo con el mismo sujeto que secuestra al presidente de su país y ejecuta impune más de cien personas en las supuestas narcolanchas frente a sus costas. Creo que pasamos cualquier línea roja después de haber permitido que Gaza se convirtiera en el Genocidio del siglo XXI sin el sonrojo de los demócratas. Ello ha sido posible por la ola ultraderechista que nos invade, aupada por la cultura de la desinformación y los algoritmos trucados.
El fascismo va tomando forma de las manos de un autócrata y en vez de abrirnos los ojos y ver como un enfermo maneja los hilos de la democracia para abolirla, nos entregamos a la magia de los MAGA, a la ignorancia de los terraplanistas, a la inconsciencia de los antivacunas, a los que en su locura niegan el cambio climático y el método científico. En vez de ver como ahora Venezuela, después Cuba, Nicaragua, Argentina… América se convierte poco a poco en la sala de ensayos del dictador, respiramos aliviados por su lejanía. A Dinamarca y Groenlandia no le ha parecido tan lejana la amenaza. Llevamos una venda en los ojos y corremos ciegos hacia los brazos de los nuevos amos. Vemos las barbas del vecino rasurar y creemos que no nos va a llegar el turno de ser trasquilados como ovejas.
Sólo confío que antes del desastre la incapacidad de todos estos antipatriotas se haga evidente. Algunos pagaran la factura de su indecencia, pero quizá nos abra los ojos al resto.
https://youtu.be/LyfKGYNp-_Y?si=QgdnLtzJI1Z7NVs7







