ODIAR ESTA DE MODA

sábado, 16 de mayo de 2026

  “Haz el amor y no la guerra”. Trasnochado, pero maravilloso. Voz  que quiso dejar atrás la violencia de la guerra y abrirse a la esperanza en el ser humano. Acoge los preceptos de cualquier religión que profese amor a Dios y a los Hombres. Resume toda la filosofía humanista y sin embargo, como axioma, ha perdido su actualidad. Amar es de pobres, de débiles. Sólo la flaqueza desciende al amor fraternal. Queda eso sí, el amor egoísta. Amarnos por propio interés, el amor propio contagia el amor al otro. Es un amor con rédito: económico, social o emocional, pero siempre dirigido a la autosatisfacción. El altruismo, la vocación de servicio, el respeto absoluto quedan al margen ante la propia yoicidad. 

   Ahora lo que se lleva es el odio. Es lo que vende. Lo que aparece en pantallas y debates. Es el resultante de un proyecto basado en la destrucción del adversario para promoción del propio ascenso: social, político, económico, laboral. Convertir al contrario no en oponente, si no en enemigo da mayor rendimiento. Miserables como Vito o Ndongo, no son más que instrumentos y resultados de la política del odio. Los canallas que golpean a sus mujeres y sus hijos, los que desde la ideología ruin pretenden imponer una visión única y polarizada del mundo, sin diferentes. Los que a sueldo esparcen mierda, desde los altavoces de los medios o desde el balcón de su propia vida. Todos los que han renunciado a amar a cambio de ascender, tendrán la recompensa de la misma maldad que mostraron, porque al final si no se siembra amor, el destino es la soledad, el olvido y la indiferencia. En el pecado está la penitencia.

Jules Massenet - Meditation from Thais for Violin and Piano

HARTOVIRUS

domingo, 10 de mayo de 2026

   Lo haré corto. No aprendimos nada. El COVID como lección, ha durado un suspiro. Después de los aplausos sólo quedan las quejas. Cualquier virus sirve como arma biológica en política. Lamentable, en vez de apoyo, crítica destructiva. Ahora que el Hantavirus no es ni de lejos una amenaza parecida, se repiten los clichés. Todo menos dejar que los técnicos diseñen las estrategias. Palo al mono que es de goma. Caos, pandemia, riesgo, mierda por doquier. Con una gestión nefasta de la pandemia por parte del gobierno de Madrid y un hospital para pandemias que ahora nadie nombra, se permiten hablar de mala gestión y desinformación. 
 
   Dos cosas se me vienen a la cabeza. Sin duda, creo que como país no podemos dejar de asumir un cometido que es la ayuda a un brote surgido en un barco y que la ética y la lógica nos obliga a ayudar. Haya o no compatriotas. También llama la atención el despliegue de medios cuando se trata de un barco de lujo, el Hondius (como cuando se hundió el batiscafo que quería explorar el Titánic) y la poca repercusión que tiene el hundimiento de las pateras. Será por el tamaño. 
 
   En cuanto a lo que supone el riesgo de infección comunitaria, hay un acuerdo total por los expertos que el riesgo es ínfimo. A qué tanto rollo con que atraque o fondee, que pijada es esto de que los ratones que de forma improbable existan en el barco salten a nado hacia la costa. Es de locos, parece sacado de Estupidez Artificial (EA), de comedias del estilo de la vida de Bryan. Ríos de tinta de calamar para estar en un continuo lodazal político. Por favor señores, trabajen y dejen trabajar hasta las elecciones, que tendrán su momento, hasta entonces dejen de gritar, me tienen harto.

PURO TEATRO

viernes, 8 de mayo de 2026

   Pareciera que el género palidecía ante la majestad de la novela. Siempre ha habido mucho cuento, no hay que negarlo, pero el teatro va tomando una imparable presencia en el día a día. El relato siempre se ha trasmitido con no pocas dosis de realismo mágico, entre la ficción y la verdad, entre la conveniencia y la sinceridad. La IA no ha cambiado mucho las dinámicas de mentir intencionadamente para decir lo que conviene. No lo políticamente correcto, eso definitivamente está muerto, si no lo que interesa vender. La verdad como concepto está claramente desclasificado en la cotidiana forma de contar los hechos. Desde todos los medios, los clásicos hasta los modernos digitales, el teatro forma parte de la habitual manera de expresar la propia verdad. 

   Me apena decir que me resulta teatral el espectáculo diario de los telediarios (permítaseme la redundancia malsonante). Contemplamos con asombro el ataque de Hamas a Israel, una especie de absurdo imposible, que un grupo terrorista de escasos medios burle los sistemas de inteligencia de uno de los países con mayor especialización en esa materia. Pareciera una ficción necesaria para escenificar el mayor genocidio que hemos contemplado desde el exterminio nazi. Atónitos, paralizados por el horror y cobardes como suelen ser los cínicos, hemos entrado en la escena de forma furtiva, para condenar con la boca pequeña permitiendo escaladas de terror cada vez más escalofriantes. Ahora el hambre y la miseria como arma. El mundo ha interpretado a la perfección el papel de convidado de piedra, mudos y estáticos. Si la escena no fuese por sí misma lo suficientemente horrible, en el segundo acto Hezbollah interpreta el papel de villano que sirve de excusa para bombardear a los vecinos, Cisjordania y Líbano como escenarios de una magnífica obra que es el “gran Israel”. El teatro de la vida. 

   Entretanto, Trump en su rol de malvado, crea escenografías imaginativas sobre Groenlandia, asaltos hollybudiendienses en Venezuela, juicios sumarísimos en alta mar, hace de mago prestidigitador y deja al espectador absorto en sus juegos de mano y de guerra, que hacen que olvidemos su asalto al poder y sus malas relaciones personales, su enriquecimiento personal. Convierte Irán en un gran escenario, un plató televisivo donde dirige desde el palco proscenio, insultos y amenazas y juega con la economía de todos, sin escrúpulos, sin remordimientos, sin piedad. 

   La política es el gran teatro del absurdo y como la política lo ocupa todo, tizna de carbón al resto de instituciones. Donde el negro se hace más patente, además de en las ciénagas del sistema, es en los juzgados, tanta toga y tanta seriedad convierte la justicia en el tétrico teatro donde se administra el castigo a culpables e inocentes. Esos hombres y mujeres disfrazados con sotanas laicas, embebidos de digna rectitud, con la grave solemnidad que impone el estrado y el banquillo, actúan y construyen la mentira de la justicia ciega e imparcial. No hay más que asomarse a las pantallas, narradoras del espectáculo para sonrojarse al ver M.Rajoy convertido en un fantasma de aparente incorporeidad, Barcenas, Cospedal mintiendo a manos llenas. Salvo que la sordera nos impidiera oír los audios de Villarejo no es posible creer su verdad, verosímil para la presidenta del Tribunal que pone coto a la información irrelevante, innecesaria por probatoria. Actitud contraria a la inverosimilitud de los testimonios de periodistas acreditados que exculpaban al Fiscal General, cuyo caso fue solucionado rápidamente, saltándose la norma de la parsimonia en el enjuiciamiento del común de los casos. Ahí entran en escena, probados actores de la escena como García Castellón y Peinado, que ejercen el noble oficio de denunciar la maldad siempre que convenga hacerlo. 

   Y en el epílogo de la obra: la “prioridad nacional”, ensayo del fascismo para ejercer su papel de excluir al otro, para ganar el voto fácil de las víctimas de la sociedad y que acaben creyendo que sus problemas son responsabilidad de los foráneos. Nada que decir que esta parodia de patriotismo papanatas, que acaba verificando que su ascenso social prueba la tesis de la banalidad del mal*. Si seguimos por este camino la escena se convertirá en tragedia y la risa se congelará en los labios, al ver como en cada acto se van perdiendo los principios, los que rigen el arte de la dramaturgia. . 

 

  *La banalidad del mal es un concepto desarrollado por la filósofa Hannah Arendt(1906-1975) que describe cómo personas ordinarias pueden cometer atrocidades, no por una maldad intrínseca o fanatismo, sino por obediencia ciega, burocracia y falta de reflexión crítica. Arendt acuñó este término cubriendo el juicio del nazi Adolf Eichmann en Jerusalén



La Lupe – Puro Teatro (Letra Oficial)