HARTOVIRUS

domingo, 10 de mayo de 2026

Lo haré corto. No aprendimos nada. El COVID como lección, ha durado un suspiro. Después de los aplausos sólo quedan las quejas. Cualquier virus sirve como arma biológica en política. Lamentable entonces, en vez de apoyo, crítica destructiva. Ahora que Hantavirus no es ni de lejos una amenaza parecida, se repiten los clichés. Todo menos dejar que los técnicos diseñen las estrategias. Palo al mono que es de goma. Caos, pandemia, riesgo, mierda por doquier. Con una gestión nefasta de la pandemia por parte del gobierno de Madrid y un hospital para pandemias que ahora nadie nombra, se permiten hablar de mala gestión y desinformación.

Dos cosas se me vienen a la cabeza. Sin duda, creo que como país no podemos dejar de asumir un cometido que es la ayuda a un brote surgido en un barco y que la ética y la lógica nos obliga a ayudar. Haya o no compatriotas. También llama la atención el despliegue de medios cuando se trata de un barco de lujo, el Hondius (como cuando se hundió el batiscafo que quería explorar el Titánic) y la poca repercusión que tiene el hundimiento de las pateras. Será por el tamaño.

En cuanto a lo que supone el riesgo de infección comunitaria, hay un acuerdo total por los expertos que el riesgo es ínfimo. A qué tanto rollo con que atraque o fondee, que pijada es esto de que los ratones que de forma improbable existan en el barco salten a nado hacia la costa. Es de locos, parece sacado de Estupidez Artificial (EA), de comedias del estilo de la vida de Bryan. Ríos de tinta de calamar para estar en un continuo lodazal político. Por favor señores, trabajen y dejen trabajar hasta las elecciones, que tendrán su momento, hasta entonces dejen de gritar, me tienen harto.