HOSPITAL SE ESCRIBE SIN H

domingo, 3 de octubre de 2010



Cuando os digan que vais al Chad a trabajar en un hospital, ni de coña os lo creais. Este hospital no es que no se escriba con H, es que es sólo la H, muda, sorda y coja. Tienen buena voluntad para ayudar a esta gente, el centro funciona como universidad y cursan estudios médicos de 3º y 6º año de medicina. No tienen siempre médicos, ellos llevan el hospital. Por las mañanas actividad asistencial y por las tardes clases. Se comprometen a devolver con trabajo la inversión que han hecho en sus estudios. Umaima y Stiff, son los dos estudiantes que hay ahora en la maternidad, estudiantes de medicina, no ginecólogos. Esta mañana en el pase de visita nos han contado una preeclampsia de ayer (esto va para mis compas del Clínico) Elyse 18 años pare su primer hijo en casa, no traen el niño, pero como la madre empieza a convulsionar la llevan al hospital, viene comatosa, casi en anuria, TA 20/14 y los estudiantes la tratan con hidralazina y valium. Hoy hemos corregido la medicación pero la chica está mejor (Quien ha dicho que tiene miedo de hacer guardias sólo?). Se hacen las ecografías, no sé cómo, ellos tampoco y otro día os cuento el ecógrafo.
Creo que si algo podemos hacer bueno es por ellos, les he propuesto una tarde sentarnos para hacer algoritmos de tratamiento y el miércoles Umaima, la única chica del grupo, presentara la eclampsia.
Djamena, da pena, esta tarde hemos estado paseando por la gran marché, bajamos en trasporte colectivo, una furgoneta destartalada con 10-12 pasajeros, que suben y bajan en las paradas. Toda una experiencia. Prohibido hacer fotos, es una consigna del gobierno y la pena es severa, ya veremos.  

MIRA QUE TE LO ADVERTI

Anoche cuando llegamos no quise quedarme con una primera impresión, era demasiado pronto, la oscuridad podía crear falsos fantasmas, pero es inevitable que tomes contacto con esta realidad. El aeropuerto era una especie de almacén, al que daba paso una escalera. Cada escalón contenía todas las especies de insectos conocidas, moviéndose unos, dando los últimos estertores otros. No era que me daba miedo pisarlos, me acorde que debíamos ponernos el repelente sin más dilación, lo llevaba en el bolsillo en una bolsa de plástico de las que se necesitan para pasar líquidos en los aeropuertos.
Nos esperaba Pierre, nos identificó enseguida, no era difícil, casi todos eran negros. Tampoco él era fácil confundirlo con un lugareño, blanco, delgado, con aspecto de misionero. Nos trajo en coche hasta el hospital, cruzando una larguísima avenida asfaltada y flanqueada en algunos puntos por bancos, embajadas, comercios. No es lo que crees. No se había trasformado cenicienta en una princesa, ni la calabaza en un carro tirado por hermosos corceles. La calle era muy ancha, asfaltada pero con baches que hacían traquetear el viejo jeep en el que nos movíamos. Las embajadas o incluso la casa presidencial que pasamos eran sobrios edificios de líneas rectas, ningún resto del estilo colonial, si es que lo hubo alguna vez. Eso sí, como en el resto del mundo, mucho militar y todos armados. Deben ser baratos, los militares y las armas. El resto de edificios ya no necesitais que os los describa. El barrio donde está el hospital no tiene luz eléctrica, se llega tras cruzar el río, que ahora es un mar, recién salido como está de la estación de las lluvias. Aún no he visto el hospital, sé que funciona con un grupo electrógeno, pero teníamos luz en la habitación, es grande pero no debe ser muy distinta de las celdas de un penal. La cama con mosquitera y los grillos (de esos negros pequeñitos) por el suelo, paredes y alguno que saque de la mosquitera. El baño lo cuento otro día.
No cambié anoche la hora y me he levantado a las seis (hay una hora menos de diferencia horaria), había quedado con Javier a las siete. Cuando he salido de la habitación, sin duchar todavía, pero rociado de repelente, he regresado a por la cámara. Amanecía un sol redondo, rojo, sobre el río que ayer me pareció una mancha oscura y que esta mañana recuerda a los ríos africanos de las películas. Me quedaré con esto como principio de una pequeña aventura que no se puede decir que no te lo advertí, va a ser preciosa.

Ya me tiemblan las piernas

jueves, 30 de septiembre de 2010

Os lo creais o no  ahora que estoy a  punto de salir, me tiemblan las piernas como cuando tuve que hacer el primer parto. Es algo como: ¿Sabré hacerlo?. Todos tenemos sensaciones así de vez en cuando, pero sólo aquellas que de verdad van a tener un impacto en tu vida se dejan notar. No es ya sólo el si voy a ser capaz de ayudar, que también me lo pregunto, es el estar un mes lejos de mi familia, de todos vosotros, y en un entorno, no voy a decir hostil (creo que no lo será) pero al menos complicado por lo diferente.
Pero me voy a dar ánimos a mí mismo y contaré con vuestra compañía a través de estas páginas. Si es que logro qe funcione. Besos

estoy aprendiendo a crear el blog

domingo, 26 de septiembre de 2010

ya me he puesto manos a la obra, pero esto es para mentes privilegiadas