LA POBREZA ES INJUSTA,LA MISERIA OFENDE (dedicado a Dios por si tiene internet)

domingo, 10 de octubre de 2010


Esta mañana Omaima ha presentado la eclampsia muy bien, le deje fotos y habíamos preparado una charla interesante, no ha sido el día de más trabajo, hemos hecho el parto del niño con onfalocele, se ha reído una de las pacientes de la consulta porque le he dicho el sexo de su bebe en la eco (habitualmente no se ríen nada, no te miran apenas). Hasta aquí todo bien.
Esta tarde después de comer aunque hacía un calor sofocante, no me apetecía meterme en la habitación, he ido con Mónica (es internista) al campamento de Médicos sin Fronteras que hay fuera del hospital (ya os dije que había una epidemia de cólera, pero este hospital funciona como aparte y queríamos conocer que pasaba de primera mano). Son varias tiendas de campaña, han construido una depuradora de aguas, duchas. Las letrinas son bancos de madera con un agujero y debajo un cubo (perdonad los detalles), sin intimidad. Nos hemos aseptizado los zapatos y las manos con lejía diluida y nos han enseñado las instalaciones. Hoy estaban los médicos (2 franceses) pero habitualmente hay sanitarios locales que se encargan de los pacientes. Ahora ya ha cedido el pico de la epidemia pero ha habido muchos muertos, de diarrea. Tienen instalados otros dos campamentos en Djamena. Todo esto parece un trabajo encomiable, pero os puedo decir que es tan absurdo como el que hago yo. No hay solución para esta gente. Fuimos después a Walia.
Os dije que el hospital estaba en el barrio de Walia. sin luz, sin agua corriente, sin sistema de eliminación de las aguas residuales. El barrio se asienta sobre un brazo del río Chari y lo inunda a veces en parte y otras casi todo. Los sitios (casas) donde viven, algunos están dentro del agua y llegan en barcas, son de latón y chatarra, otras son de barro, no de ladrillo, ni de bloques, de barro y mierda, sólo paredes, con un trozo de hierro o madera como puerta, con alguna parte cubierta. Huele a agua estancada, en un charco de barro se bañaban y comían tres cerdos, en medio de la calle. No es digno ni para los animales (voy a proponer a los del toro que vengan a verlo), las personas pisan, comen, beben, defecan y fornican en la misma mierda que los cochinos. Hemos bajado a una de las calles y había una chabola que era un prostíbulo, me han ofrecido pasar (tranquila Amparo) imaginaos!. Nos daba un poco de miedo estar allí, pero algunos chicos jóvenes querían hablar inglés y nos hemos hecho fotos con ellos.
Dos millones de años de evolución para llegar a esta aberración, dónde personas viven como los animales más miserables que conocemos (no es una exageración decir que peor que las ratas), esto no es pobreza, no es miseria, no es el tercer mundo, es una ofensa al entendimiento, es abyecto, repugnante sólo el que exista, nos envilece a todos. Y además no tiene remedio, esta gente carece de los mínimos recursos para crear riqueza, nunca saldrán adelante, los cooperantes (bénévole nos pone en el visado) somos una tirita sobre un abdomen abierto con las tripas fuera. Tendríamos que cambiar el mundo y sus principios y sabéis como yo que eso no ocurrirá. Con cientos de tiritas no se cierra esta herida, se cierra con puntos de sutura en un quirófano. Ni ellos mismos están dispuestos a ayudarse, tienen tan poco, que es un sálvese quien pueda (como en ensayo sobre la ceguera, están cegados por la miseria, cada cual busca cubrir sus necesidades y muchos sacan a pasear sus peores defectos. Existe corrupción policial, hurtos, violencia...) Pero hasta en Walia llevan móviles. No todo en Djamena es así, pero me cuentan que hay un barrio peor. Imposible!Sorprende que no nos roben y nos tiren al agua, eso les daría para vivir unos días. No podemos esperar que nos quieran, les hemos mostrado lo bello que es nuestro mundo, lleno de excesos, de objetos, les hemos creado la necesidad de tenerlos y no podrán alcanzarlo nunca. Su esperanza de vida es de 45 años, la persona más vieja que ha venido al hospital tenía 65 años, las mujeres que vienen, muchas de ellas han tenido 10 o más embarazos, les viven una parte de sus hijos, las que no tienen tantos es porque mueren jóvenes por malaria o diarrea o porque las infecciones genitales las han dejado estériles. Si existe un paraíso, sólo ellos van a poder entrar, los demás lo disfrutamos en vida. Aprovechémoslo. Carpe Diem. (mi mujer sabe que me encanta esta frase, que es de un poema de Horacio y se traduce más o menos como: Cosecha el día o vive cada momento)

DEJAME QUE TE HABLE DE MI (dedicado a mi familia)



Hoy hace 48 años que llegue al mundo , al otro, al que disfrutamos a diario sin darnos cuenta (aunque mi padre me inscribió el 6 de octubre). Mi cumpleaños en el Chad va a ser al menos original, esta tarde hemos bajado a la ciudad, otra vez furgonetas colectivas (de 20 personas) y taxis con 7 (por cierto el primer taxi se ha parado, ha bajado el taxista con un destornillador y ha levantado el capó para arreglarlo, mientras esperábamos). He bajado con dos estudiantes (Omaima y Stive), Mónica, Javier y cinco italianos. Hemos ido primero al centro cultural Ali Mustafa, pero no había nada, desde el mercado hemos llegado a la Amandine (une pâtisserie). No niego que hemos estado bien, pero OS HECHO DE MENOS.
Llamaré más tarde a casa para hablar con mi Penélope que teje para mí una tupida y larguísima capa de besos, que espero me guarde hasta la vuelta. Preguntaba Victor Manuel ¿dónde irán los besos que no damos?, se convierten en pensamientos y el pensamiento sí puede viajar en el tiempo y en el espacio, es la cuarta dimensión, la energía que curva el espacio-tiempo. Ahí van los que devuelvo a todos aquellos que sabéis que hoy es mi cumpleaños y me estáis felicitando, os devuelvo los abrazos que me distéis, los besos que recibí. Se puede estar sólo entre la multitud, o acompañado el lugar más remoto. Porqué sé que pensasteis en mí, os devuelvo el pensamiento que ahora escribo. Me ha venido a la memoria el poema de Goytisolo, palabras para Julia: ”.... cuando te sientas sóla, no te apartes del camino, no digas no puedo más y aquí me quedo, acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en tí como ahora pienso...”.

DEJAME QUE TE HABLE DE ELLAS (dedicado a mis compañeros sanitarios)




La mayoría no tienen nombre para mí, entran a la consulta, las vemos, sus nombre y apellidos son tan impronunciables, que si no los anoto se me olvidan, como sus rostros, es como si fueran todas la misma. Y quizá lo son, son la misma miseria, la misma cara de quien no espera nada. Esperan horas fuera de la consulta, en el hospital, como acampados, con esteras y toldos de mosquitera sujetados por cañas. Cuando pasan hablan poco, en voz baja, no sabes que esperan de tí.
Hoy he legrado la mola, a pesar de que los italianos son anestesistas, para un legrado la anestesia la hace la enfermera, con ketamina. No recuerdo su nombre, se irá a casa, pregunta cuando puede quedarse de nuevo embarazada. (no le pedí consentimiento informado).
Royoum Radimadje ha sido mi primer parto, primípara, jovencita, corpulenta, con un un niño grande, me han llamado porque tiene una cicatriz vulvar por una ablación del clítoris y tenían miedo de que se desgarrase por la estrechez (bueno eso me han dicho, pero creo que las matronas aquí no sé si tienen miedo de algo). En cuanto a las condiciones, el potro, la esterilidad... os lo podéis imaginar. Para convencerla de que empujara le decían: “ Quieres un niño vivo o muerto, empuja!” La Naturaleza se abre camino, sin cardiotocografo, sin ecografías prenatales, con Kristeller, ha nacido un niño vigoroso, grande como su madre. Final feliz. De momento.
Ha venido una embarazada de 30 semanas para la ecografía, el bebe tenía un onfalocele brutal ocupado por el hígado. Tenía unas lesiones en piel que como pápulas ulceradas que no sé que eran, he hecho una foto con el móvil y los internistas no saben lo que es, pero los estudiantes dicen que puede ser leismaniosis. Se ha ido a casa, vendrá a parir por vía vaginal, han asumido con total entereza que el niño no vivirá. Eso sí, se lo hemos explicado también a su marido que es militar, y nos dice que una hermana suya también tuvo un niño así que operaron en el Hospital militar y murió. Vino de parto dos días después, nació y murió en 24 horas.
Antes de llegar nosotros, hace un mes aproximadamente, le hicieron una cesárea a Jamina, infección de la herida y abceso en Douglas. Como no había ginecólogo, el cirujano lo drenó por via rectal. Ahora ya está mejor. Final feliz. De momento.
Ah! Nuestra Elyse de la preeclampsia está mejor hoy nos ha mirado y nos ha contestado, anoche se arrancó la vía y hemos pasado la medicación a vía oral. Otro final feliz. De momento.
No os voy a contar más patología, esta tarde me he quedado en el hospital, estamos localizados por si hay una urgencia. Pero ayer baje a la ciudad, salimos del hospital, cruzamos el puente sobre el río Chari y tomamos un trasporte colectivo, las furgonetas que os dije. En ese trayecto a pie, nos cruzamos con infinidad de hombres, en moto (con dos, tres y hasta con cuatro ocupantes), en bici (con uno, dos y hasta tres), mujeres, con sacos en la cabeza, con niños en la espalda, en un sentido y en otro, invadiéndose el territorio, personas y vehículos, sin tropezar, sin inmutarse. Pero nos miran, no mal, pero como extranjeros. Está prohibido hace fotos, hice una al río y detrás de mí oí que protestaban, escondí la máquina y por supuesto hice como que no había oído nada. Cuando entramos en la furgoneta colectiva para ir a la gran marché, nos cobran más (lógico, pero algunos trayectos pagamos 100-150 francos cefas, unos 200céntimos de euro), no se sienten a gusto con los blancos. Os diré porqué creo que no nos quieren demasiado. Venimos a ayudar, pero todos los 4x4 límpios, nuevos, conducidos por chóferes negros, son de Médicos sin Fronteras, Unicef, Intermon... Ellos sólo ven blancos con coches buenos, los blancos ricos y ellos igual de pobres que siempre. A Mónica, una compañera, le dijeron: antes teníamos colonialistas franceses y ahora ONGs. En la piscina del hotel conocimos, un teleco ruso que había trabajado en Sevilla que trabaja para Zain, la compañía telefónica de Arabia Saudí que quiere quedarse con el mercado de la telefonía movil, a la profesora de francés del hijo del Presidente (que está con un chadiano que la cuida), vimos beautiful people que trabajan en embajadas, consulados, cooperantes, todos blancos… y los que servían en la cafetería, cuidaban el jardín,... eran todos negros.
No os he contado que como no me había traído bañador, no creía que iríamos a piscina y en el río no pensaba bañarme, bueno pues me lo compré en el gran marché, un bañador con el escudo y los colores del Barça, me lo vendían con la camiseta de Messi, pero me negué.
Sé que no vamos a cambiar nada, sólo ayudar a alguna pobre gente y si acaso lo más útil será lo que aprendan nuestros estudiantes, que cuando puedan liberarse de la pobreza, volarán con lo aprendido a otro lugar (hablan árabe, francés e inglés sin problemas y yo en 6º no sabía una mierda de medicina su lado). Es pesimista, pero esto es el culo del mundo, aquí tuvieron una guerra hace dos años y ahora la clase dirigente, armada hasta los dientes, busca un buen postor para vender el país (sólo se preocupan de que algunos de sus familiares no dé un golpe de estado y los quite a ellos, tienen conductas tribales). Los países árabes más ricos tienen más posibilidades de conseguir ser los nuevos colonos y ya hay un mayor número de población musulmana radical.
Otro día os cuento la filosofía de Le bon Samaritain (y los personajes que aquí habitan), no quiero deprimiros. Y no penséis que yo estoy deprimido, los que me conocéis bien sabéis que estoy hecho a prueba de depresión. Además me lo paso bien, hablo en francés, trabajo mucho por la mañana pero por las tardes estoy libre, más descansado que en Valencia. Sólo hecho de menos a todos los que estáis leyendo esto (sobre todo a los que habéis llegado al final del soliloquio más triste y aburrido que leísteis en los últimos años).

AL CHAD FA CALOR

domingo, 3 de octubre de 2010



Pero calor, calor. Además de haber toda una fauna de insectos, reptiles, arácnidos, en los sitios más insopechados. Y por si fuera poco no tienen WIFI, el colmo. Me he tenido que bajar a Djamena un hotel de 5* por lo menos, con piscina, aire acondicionado y otras fruslerías para que el impacto inicial no fuera tan demoledor. Ahora ya entiendo lo de viajar en el tiempo, los agujeros de gusano, la desmaterialización que te permite viajar entre mundos. Aquí era cruzar la puerta del hotel y oye, que estabas en otro planeta. Entras, sales, entras, sales y te has paseado dos galaxias.
De verdad, que suerte tenemos. Ya me siento otro, hoy voy a meter tres episodios de blog, porque lo que yo pensaba sería una telenovela por entregas diarias, va a ser como mucho un semanario. Escribiré cuando pueda tener acceso a internet. Y fotos ni loco, robaré alguna con consentimiento informado del fotografiado.
Hoy creo que vienen dos italianos, no sé si cirujanos o anestesistas, espero que lo segundo porque mañana legramos una mola con anestesia chadiana (que es más o menos como alguna epidural nuestra) .
Ah! He cenado callos,... no, no he preguntado de que animal, y lasaña. El negrito que nos cocina tiene bastante arte. Creo que el embuchado que me traje al vacío lo compartiré con los cooperantes.   

HOSPITAL SE ESCRIBE SIN H



Cuando os digan que vais al Chad a trabajar en un hospital, ni de coña os lo creais. Este hospital no es que no se escriba con H, es que es sólo la H, muda, sorda y coja. Tienen buena voluntad para ayudar a esta gente, el centro funciona como universidad y cursan estudios médicos de 3º y 6º año de medicina. No tienen siempre médicos, ellos llevan el hospital. Por las mañanas actividad asistencial y por las tardes clases. Se comprometen a devolver con trabajo la inversión que han hecho en sus estudios. Umaima y Stiff, son los dos estudiantes que hay ahora en la maternidad, estudiantes de medicina, no ginecólogos. Esta mañana en el pase de visita nos han contado una preeclampsia de ayer (esto va para mis compas del Clínico) Elyse 18 años pare su primer hijo en casa, no traen el niño, pero como la madre empieza a convulsionar la llevan al hospital, viene comatosa, casi en anuria, TA 20/14 y los estudiantes la tratan con hidralazina y valium. Hoy hemos corregido la medicación pero la chica está mejor (Quien ha dicho que tiene miedo de hacer guardias sólo?). Se hacen las ecografías, no sé cómo, ellos tampoco y otro día os cuento el ecógrafo.
Creo que si algo podemos hacer bueno es por ellos, les he propuesto una tarde sentarnos para hacer algoritmos de tratamiento y el miércoles Umaima, la única chica del grupo, presentara la eclampsia.
Djamena, da pena, esta tarde hemos estado paseando por la gran marché, bajamos en trasporte colectivo, una furgoneta destartalada con 10-12 pasajeros, que suben y bajan en las paradas. Toda una experiencia. Prohibido hacer fotos, es una consigna del gobierno y la pena es severa, ya veremos.  

MIRA QUE TE LO ADVERTI

Anoche cuando llegamos no quise quedarme con una primera impresión, era demasiado pronto, la oscuridad podía crear falsos fantasmas, pero es inevitable que tomes contacto con esta realidad. El aeropuerto era una especie de almacén, al que daba paso una escalera. Cada escalón contenía todas las especies de insectos conocidas, moviéndose unos, dando los últimos estertores otros. No era que me daba miedo pisarlos, me acorde que debíamos ponernos el repelente sin más dilación, lo llevaba en el bolsillo en una bolsa de plástico de las que se necesitan para pasar líquidos en los aeropuertos.
Nos esperaba Pierre, nos identificó enseguida, no era difícil, casi todos eran negros. Tampoco él era fácil confundirlo con un lugareño, blanco, delgado, con aspecto de misionero. Nos trajo en coche hasta el hospital, cruzando una larguísima avenida asfaltada y flanqueada en algunos puntos por bancos, embajadas, comercios. No es lo que crees. No se había trasformado cenicienta en una princesa, ni la calabaza en un carro tirado por hermosos corceles. La calle era muy ancha, asfaltada pero con baches que hacían traquetear el viejo jeep en el que nos movíamos. Las embajadas o incluso la casa presidencial que pasamos eran sobrios edificios de líneas rectas, ningún resto del estilo colonial, si es que lo hubo alguna vez. Eso sí, como en el resto del mundo, mucho militar y todos armados. Deben ser baratos, los militares y las armas. El resto de edificios ya no necesitais que os los describa. El barrio donde está el hospital no tiene luz eléctrica, se llega tras cruzar el río, que ahora es un mar, recién salido como está de la estación de las lluvias. Aún no he visto el hospital, sé que funciona con un grupo electrógeno, pero teníamos luz en la habitación, es grande pero no debe ser muy distinta de las celdas de un penal. La cama con mosquitera y los grillos (de esos negros pequeñitos) por el suelo, paredes y alguno que saque de la mosquitera. El baño lo cuento otro día.
No cambié anoche la hora y me he levantado a las seis (hay una hora menos de diferencia horaria), había quedado con Javier a las siete. Cuando he salido de la habitación, sin duchar todavía, pero rociado de repelente, he regresado a por la cámara. Amanecía un sol redondo, rojo, sobre el río que ayer me pareció una mancha oscura y que esta mañana recuerda a los ríos africanos de las películas. Me quedaré con esto como principio de una pequeña aventura que no se puede decir que no te lo advertí, va a ser preciosa.