CONTRATIEMPO o LA NEGLIGENCIA DEL TIEMPO

domingo, 24 de noviembre de 2024

   Ha sido un gran contratiempo, una imprevisible tormenta perfecta, no quiero quitarle la razón a Mazón. Se juntaron el hambre y las ganas de llover y una serie de circunstancias a cada cual más desatinada. La apretada agenda del presidente y una cita para comer, le impidió estar pendiente de los cielos. Los que sustituyeron a Vox en el control de las emergencias, tenían otras urgencias. Quizá la Copa América, la santificación dels bous al carrer o simplemente no se atrevían a tomar decisiones sin que el capo lo ordenara, porque sus puestos estaban asignados por el dedo de dios, aunque luego se convertirá luego en el dedo acusador. Ellos no sabían, no quisieron ver venir el desastre, porque en esta tierra de fallas y flores nunca antes ha llovido así, o sí. Los expertos fueron ignorados porque eran agoreros, los recursos no utilizados por si se volvían en su contra. 

   Negligencia tras negligencia, fue pasando el tiempo de las pantallas apagadas, de los silencios, mientras las lágrimas de los que eran arrastrados por el agua y el fango se sumaban al torrente de torpezas. Fue un contratiempo porque confabularon contra el tiempo, para parar la catástrofe cerraron los ojos y pidieron muy fuerte: ¡Que pare hasta que venga el President! (como en el milagro de Tentudia). Y la cobertura no llegaba al Ventorro, la comida dio paso a una confortable tertulia de sobremesa, ajeno a las alertas, sorbiendo lentamente el chupito pasaron las horas. 

   Quiero imaginar que cuando por fin salió a la calle y descubrió las llamadas pérdidas, tras recuperar la cobertura, tras subirse al coche y ver que un tráfico inusual le daba la bienvenida, todavía bajo el sopor del postpandrio, debió sentir una punzada en el estómago. ¿Qué pasa aquí? ¿No pueden estar sin mí ni cinco horas, sin montar un escándalo? Pero conforme se acercaba al Cecopi, con el manos libres del smart phone de última generación, presintió la catástrofe. Todo lo que le contaban no tenía sentido, como se iban a desbordar los barrancos, eso sólo sucedía en los gobiernos del Botánic, aquellos gobiernos Frankestein que amaban las tormentas. Como ocurrió en la Vega Baja en 2019, donde él puso en evidencia la inoperancia de los gobernantes. La pesadilla se convirtió en horror, entradas las 20 h y por fin activó el botón del pánico, la alerta que les sonó a muchos ya bajo el agua. ¡Que gran contratiempo! 

   Cuando las aguas ya habían anegado los campos, las casas, las calles e inundaban los sótanos, vino la paz y el silencio de los muertos. Todos mirábamos atónitos las pantallas y nadie entendía como había podido pasar y como en un abrir y cerrar los ojos no se llenaba de militares una zona de guerra para salvar a las víctimas de la negligencia. La solución no puede ser un ejército aerotrasportado de despliegue inmediato. La solución es la prevención. La responsabilidad de evitar construir en las zonas inundables, de retirar los barrancos que circulan por mitad de las poblaciones, de atender las llamadas de los que advierten del futuro de agua y sed, de sequía y torrenteras que nos hemos dado, pero eso es muy complicado. 

   Cuando pasaron los primeros días de shock, con las piernas acalambradas y cabizbajo, se dijo a sí mismo: ¡Reacciona! y desde otras instancias le decían: ¡Reacciona! Que significa: busca un culpable para todo este desastre. Tanto da que sea la CHJ como la AEMET, con tal de que no nos manche el barro nos sirve cualquiera, el gobierno, los militares, la cruz roja, apunta y dispara. Destituye a los ineptos, pero poco a poco, ganando tiempo. ¡Nuria, Salomé sed fuertes! Y ahora con la casaca puesta y las botas de agua ponte a reconstruir. Toma las riendas de la reconquista como don Pelayo, rodeado de paladines en magníficos corceles y con la solapa llena de medallas, promete una tierra futura llena de flores. 

   Las lágrimas harán florecer el desierto y el trabajo de los hombres y mujeres que se aplicarán en devolver la luz a esta tierra, pero tú ya no cabes en este proyecto. Tú eres el responsable y debes irte lejos porque tu sombra hace que el barro no desaparezca.

https://youtu.be/dnZj7EinXe4?si=692Fg4dTofPAk-ST

MANESKIN . ZITTI E BUONI 

SIN TRUMP AS NI MAZON

viernes, 15 de noviembre de 2024

   La realidad es la que es. Por más que nos empeñemos en creer que es imposible que un idiota puede alcanzar las más altas cotas de poder, los hechos nos desmienten y nos dan un guantazo con la mano abierta. Piensas, en un país que es un gigante económico y científico, que su líder pueda ser un psicópata es una distopía imposible. Que ese energúmeno nombre como director de la sanidad a un antivacunas, en justicia a un delincuente o como financiero mayor del reino, para eliminar los gastos superfluos, al hombre más rico del mundo es coherente, pero grotesco. Todo parece un vodevil absurdo del teatro de Ionesco, un estrafalario esperpento salido del producto de una intoxicación por LSD, pero no, es la realidad. 

   Si la Inteligencia Artificial, los medios, los bulos, las campañas de intoxicación han podido abducir a los votantes, no hace más que confirmar que la democracia está acabada. Si los que votan son analfacríticos, si son incapaces de masticar la información y digerirla por sí mismos, el futuro es un probable abismo. Esa obscena realidad la aplauden los amorales: Netanyahu, Putin... hacen palmas con las orejas. Si hasta ahora han sido impunes y se les ha permitido cometer los más atroces atentados contra la dignidad humana, ahora el espectáculo puede ser un circo a cinco pistas. La COP29 en Bakú para discutir el cambio climático, no es un síntoma, en un cuadro séptico terminal. Definitivamente no hay cura, tenemos los días contados. Al menos se venderán más coches eléctricos de Tesla, objetivo sin duda procurar el bien de la Humanidad, no el negocio de Elon. 

   Puede parecer que los tarados están lejos, pero no, conviven como zombis entre nosotros. Un incompetente negligente como Mazón es nuestro presidente. Él y sus adláteres pretenden convencernos que desde el malvado Averno la AEMET y la CHJ se conjuraron para con silencios cómplices, no avisarles de que el diluvio universal se cernía sobre nosotros. La falta de cobertura en el restaurante o el Ventorro que no dejaba oír nada, impidió que el presidente levantara el culo de la silla. Si dijera que nunca he visto tanta desvergüenza mentiría porque están calcando sus anteriores descalabros, el 11M, el Yak 42, el Prestige, la corrupción llevada a su máxima expresión, los 7291 ancianos muertos en residencias y como no, el accidente del metro de Valencia. Como Monica Oltra decía: "En el PP son más peligrosos por ineptos que por corruptos" y de lo segundo han ido sobrados. 

   La culpa siempre vive afuera, todo ello fue inevitable, inimputable a la ineptitud de personas que ostentan poderes que no controlan. Le ha faltado decir a Mazón que se tenían que morir igual. No es que atraigan el mal, ni que lo provoquen a sabiendas, es simplemente que son incapaces, porque su ascenso no se debió a ese mantra que repiten de la meritocracia, sino simplemente a la lametrocracia, la propaganda y los intereses. Ahora como entonces, la estrategia es la mentira repetida y amplificada, el reparto de culpas, el desvío de la mirada hacia otros objetivos y por supuesto la promesa de que la próxima lo van a hacer bien. La falta de humildad, la ausencia de escrúpulos con más de doscientos muertos y miles de familias arruinadas provocan una rabia, una desesperante sensación de impotencia contra la insidia. Si no somos capaces de reconocer que estos individuos nunca nos sacarán del lodo, que nos meterán una y otra vez en el fango y nos revolcarán en la miseria mientras comen y beben pagando con la Visa Oro, estamos perdidos. 

   La esperanza es que el pasado sábado más de 130.000 voces gritaron: Mazón dimisión y a prisión. Después de escucharle en les Corts, espero que convoquen otra para salir de nuevo a gritarle que desaparezcan de una vez por todas, porque el daño que han provocado es demasiado grande para soportar su presencia.

SENTIMIENTOS ENCONTRADOS

miércoles, 6 de noviembre de 2024

    Siento rabia, indignación y pena por la desgracia enorme que nos ha venido del cielo. Esas aguas turbulentas que bajaron en tromba provocaron tanta desolación en la gente, que mi corazón se siente también desolado. En contrapartida siento orgullo y emoción al ver la respuesta de miles de jóvenes. La generación de cristal no parece que es tan egoísta, no está tan poseída por los móviles como podíamos pensar. Las redes los movieron, fueron una riada benigna de solidaridad y generosidad. 

   Siento perplejidad, desilusión, desconfianza por los responsables que ignoraron por ineptitud o por desidia las señales de la catástrofe que tan bien les marcaron la ciencia. Por ellos siento un desprecio enorme porque carecen de la dignidad y la humildad para reconocer su error, para dimitir y pedir perdón a las víctimas. Pero a la vez se despierta mi orgullo cuando veo de lo que somos capaces para restablecer lo destruido. Demasiado lento para los afectados, con retraso, pero con entrega: voluntarios, bomberos, UME, policía, guardia civil, militares se han dejado las manos en la tarea de recomponer el roto que la Naturaleza contrariada ha provocado. Devolver parte de la calma al caos. 

   Me avergüenzo de la violencia que alimentan los que odian aprovechando la frustración de los que todo lo perdieron. Me producen nauseas los que roban a los desposeídos, los que arrojan bulos interesados para ganar audiencia y dinero, los que mienten por interés político. Toda esa escoria me hace tener dudas sobre la naturaleza humana y la maldad que es capaz de expresar. Pero me reconforta ver voluntarios venidos de todo el país, ver gente de campo con sus tractores, escuchar mensajes de verdadera solidaridad y de dolor compartido con los afectados. 

   Sigo pegado a la pantalla, hipnotizado, contemplando el desastre con una mezcla de dolor y gratitud, de frustración y esperanza. Seguimos en shock por los muertos, por las imágenes que se parecen a una zona de guerra. Me asaltan las dudas de si al final se olvidará el mensaje que lanzó la lluvia. Si como en otras ocasiones todo acabará en un mal recuerdo, en una fecha señalada por la desgracia. Cuando recompongamos las casas, las calles (las almas de los que han perdido a su familia nunca se recuperará), cuando podamos ver de nuevo el sol y el ajetreo en lo que ahora el un erial de barro, ¿Seremos capaces de recordar que este sólo ha sido un aviso? ¿Seremos suficientemente maduros para ser críticos con los que prometen que lo público puede abaratarse sin costes? Esa es la gran prueba que nos espera, si en este tumulto de sentimientos encontrados, sabremos encontrar la salida que nos permita luchar para que no se repita. 

   Me debato entre la evidencia de los hechos y la duda de si hemos sabido entenderlos. Sentimientos encontrados. 

Al meu pais la pluja. Raimon.

El fang, la pluja, el fang, els carrers plens de fang,

l'aigua, l’aigua caient, a dolls, de les teulades;

els carrers plens de fang, les sabates amb fang, la boira,

el caseriu i l'esgarrany d'un arbre.

El fang, la pluja, el fang, unes coses humides.

 

He vist coses. Finestres, i genolls, i cistelles,

i ascensors, i prospectes, i he vist la sang dels parts

(i l'he sentida caure brutalment al poal),

i he vist mercats, i grills, i claustres, i telèfons,

i avets, i pèls suats, i gavines, i llànties.

He plorat molt. He vist coses. He plorat molt.

Vicent Andrés Estellés,  Llibre d'Exilis (1971)

 

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