El juez Carretero ha acumulado más de 14.000 quejas que han llegado al CGPJ por su interrogatorio a Elisa Mouliaá. ¿Merecidas? Sin duda, un interrogatorio que parecía el de un cura franquista en el confesionario, tratando de imponer su moral, sus rancios principios y quién sabe si sus sueños húmedos sobre aquella relación de la que únicamente debía aclarar los hechos, oír los relatos, sin necesidad de entrar en detalles obscenos irrelevantes, de los que posiblemente sólo él estaba interesado y no eran necesarios para emitir una sentencia. Da la impresión de que tenía ya redactado el auto del procedimiento, con la acostumbrada palabrería de la justicia, que finalmente atiende a las razones que el propio juez puede encontrar “interpretando” la Ley. De la interpretación de esta clase de juez ya conocemos unas cuantas. Se queja ahora de que sea pública la declaración. Señor Carretero: las filtraciones son una constante en la Justicia, consentidas por la propia judicatura, nunca penalizadas y la mayor parte de las ocasiones interesadas. Pero además ¿Por qué no puede ser público un juicio, o una fase de instrucción, qué inconveniente encuentra en que sea transparente el relato tanto del demandante como del demandado? Tomen ejemplo de Gisèle (la víctima de Pelicot), su generosidad y transparencia ha permitido poner de relieve cuán malvado son algunos individuos, cuanta violencia escondida e infrajuzgada hay en una sociedad podrida, acostumbrada a poner bajo la alfombra los casos de violencia machista, a soportar conductas abyectas dentro del matrimonio o de la pareja por mor de nuestra pacata educación religiosa (la católica y las otras), donde la mujer es un artículo desprotegido del control de su marido.
Me parecen pocas las 14.000 quejas al juez Carretero, pero habría que preguntarse el número de quejas que merece el propio CGPJ por su tardía renovación, su caduca actividad durante años, su incompleta renovación a falta todavía de ponerse de acuerdo en la manera de nombrar nuevos puestos en la judicatura, pendientes desde hace tanto tiempo. A propósito ¿Al juez Peinado no le ha llegado ninguna? Dar credibilidad a denuncias de Manos Limpias basadas en recortes de periódico, mantener una causa que ha ido cambiando de propósito según la conveniencia, realizando citaciones que fueron más mediáticas que resolutivas, a sabiendas, ¿No merece ninguna amonestación?
Del juez Hurtado tampoco hemos visto que reciba ninguna queja por investigar filtraciones y tratar al Fiscal General como un terrorista y al señor Miguel Ángel Rodríguez como un testigo de absoluta credibilidad, a pesar de sus mentiras flagrantes en sede judicial que supone un delito de falso testimonio, tampoco por ignorar las declaraciones de periodistas que puedan desmentir el relato que ya se ha vendido. Nada de ello es punible, ni valorable como extralimitación en la aplicación de una justicia de parte.
Supongo que no hemos llegado a saber la apabullante cantidad de denuncias al CGPJ sobre la resolución de la Audiencia Nacional desconociendo la identidad de M. Rajoy, posiblemente un tal Manolo Rajoy. Es posible que no llegase ninguna porque no lo merece, es tan evidente la cantidad de posibilidades que entraña el acertijo que no puede pedirse a los letrados absoluta certeza, siendo que basan sus sentencias en la más absoluta imparcialidad.
Desconozco si recibió el juez García Castellón, aquel que vino a petición de Zaplana e Ignacio González para poder juzgar la Gürtel y que sacó de la cárcel a Ignacio, desimputo a Rajoy, Esperanza Aguirre…Para nota es la elevación al Tribunal Supremo el delito de terrorismo a Tsunami Democrátic por unos hechos ocurridos 5 años antes (hasta entonces olvidados) y con un muerto por infarto ajeno a los hechos. Si llegaron denuncias no lo sabemos, pero es posible que no merezca reproche alguno, si además tuvo que dejar un cómodo puesto para tener que venir a lidiar con este caso maléfico. La interpretación del Tribunal Supremo del animo de lucro de Puigdemont (al que no profeso especial simpatía) sin que exista enriquecimiento del mismo, para evitar su amnistía de una manera un tanto torticeramente, merecería también alguna sugerencia.
No es que me sorprendan las 14.000 quejas a Carretero, me sorprende que los propios jueces, que la judicatura entera no esté protestando del lamentable estado de credibilidad de la Justicia ante la ciudadanía. El CIS (o cualquier otro para no mezclar a Tezanos y que inundemos la web de quejas al CGPJ) podría realizar una encuesta y creo que encontrarían sin mucho margen de error, que la gran mayoría de los ciudadanos tienen depositada en la frase: “la Justicia es igual para todos” cero confianza.
Mejorar la Justicia y la calidad de la vida política ayudaría bastante a rejuvenecer esta democracia que ha envejecido prematuramente porque venía contaminada por el chapapote que impregnó la sociedad durante los cuarenta años de desprecio a la libertad, por el oscuro periodo que ahora algunos quieren engrandecer, en que la cultura era un peligro y la ignorancia una garantía de paz, por la falta de ruptura con aquellos que utilizaron más la venganza que la voluntad de recomponer una sociedad rota, por la falta de reconocimiento y enseñanza a los hombres y mujeres de este país que la libertad tiene que ver con la igualdad, con la justicia social, con la empatía, con la solidaridad, con la aceptación de la diversidad como riqueza y no como barrera.
El hartazgo de los ciudadanos lleva al desentendimiento, al olvido de la historia, al alejamiento de la obligación de participación crítica en la construcción de nuestra sociedad, justo lo que necesitan los fascistas para recuperar el poder y legitimar su ideario perverso.
Guitarrica de la Fuente. Agua y mezcal