Os escribo este año esperanzado, porque me he portado bien. Sé que aunque sois magos, no todo es posible, pero también sé que esta vez vais a hacer un esfuerzo por traerme lo que os pido.
Vosotros que sois, como se diría ahora, un grupo multicultural, os pediría que el mundo mire con igual bondad a todos los Hombres.
Melchor, con tu blanca piel te postraste ante un niño judío para llevarle oro, símbolo de su dignidad real. ¿Conoces a Trump? Dile que aunque el dorado metal ilumina su mirada, ocupa su espacio y viste sus sombras, que recuerde al pobre Midas y su funesto destino. Trata de convencerlo de que un dios que otorga la superioridad de los blancos sobre el resto de los hombres contradice su propia deidad. Hazle entender que todos tenemos cabida en el mundo. Recuérdale que sus ancestros fueron emigrantes y ocuparon las tierras que ahora les pertenecen, que son la mezcla de las sangres de la Historia y sus vaivenes, que entienda que los que ahora llegan, portan las mismas ilusiones y traen sus manos para el trabajo y no la violencia. Pídele a aquellos que levantan el brazo en alto invocando la pureza, aquellos que señalan con el dedo acusador a los que deben ser expulsados, que vean esos hombres y mujeres como a semejantes, así dice verlos el Cristo al que invocan. A los que escriben a Santa (otrora San Nicolás) y le piden sus regalos al pie de abeto, diles que él fue elevado a los altares por su generosidad, la que muestra repartiendo sus presentes a blancos y negros, pobres y ricos, grandes y niños.
Gaspar tu que vienes de Oriente, del Asia que vio nacer el conocimiento, donde la sabiduría alcanzó su cénit. Traes en tus manos el incienso símbolo de la divinidad. Del sol naciente llegan ahora las vibraciones del despertar de sus regiones, el agitado tremor de sus gentes que reclaman sus antiguos imperios y los temblores que produce la guerra. A ti te reclamo para que detengas la destrucción que acabará siendo un mal común donde mirarse con vergüenza, por lo hecho y por lo que no se hizo. Tu mirada penetrante no puede ser ajena al mal que provoca la obstinación y la ambición, te pido para este año que me traigas la Paz.
Baltasar, tu negritud representa al África que es el origen. Allí emergió la humanidad y el mono se hizo Hombre y caminó fronteras que no existían para sembrar el mundo. Ofreces la mirra al hijo del Creador, ungüento para el sufrimiento y la muerte. Bien conoces como tu tierra ha padecido y padece el dolor. Sabes del horror, de la esclavitud, del expolio, de la miseria, de la segregación y de cómo el color de la piel sigue encerrando a los tuyos en alambradas y muros. Te pido que para este año Solidaridad, Fraternidad que es el mensaje de aquel a quien viniste a adorar. Que se rompan las barreras en la educación y en la salud de los pobres. Que la malaria sea erradicada, que la miseria sea sólo un mal recuerdo del pasado, que la piel sólo sea para sentir las caricias, no los insultos y el rechazo.
De paso entre los tres mirad si podéis acabar con las guerras que asolan a los pobres, las que aparecen en las pantallas y aquellas que en silencio acaban con la vida de miles de hombres, mujeres y niños. Haced que los que acaparan de cantidades insultantes de dinero, entiendan que la riqueza debe ser repartida, que su riqueza es la pobreza de otros, que el hambre es un estigma que nos marca a todos con la triste señal de la insolidaridad. Abrid los ojos a la ceguera ante la injusticia cuando la cometen los poderosos. Dad al mundo la fuerza de denunciar la barbarie y a los asesinos. Traed la Dignidad que se perdió adorando al becerro de oro y no al nacido para los Hombres. Despertad la memoria para que nadie pueda olvidar el horror y evitemos repetirlo. Devolved a la Justicia su venda y su balanza, que su labor sea proteger al indefenso y castigar al indecente. Que la Humildad valga más que la Soberbia, que la rebeldía más que la sumisión, que la verdad más que la mentira y la Ciencia más que el Credo, que la Razón más que la fuerza y las personas más que las banderas, que la música militar no nos pueda levantar y que las falsas promesas de los falsos profetas se conviertan en humo para que no nos devuelvan al oscuro pasado.
¡Ah! Por cierto, no paséis por Belén, Gaza ya fue destruida y Cisjordania amenazada, la estela que ahora veis brillar en el cielo no señala vuestro camino, son los cohetes que han convertido aquel lugar en escombros, en ceniza. Ni el oro podrá levantar lo que fue sepultado por las bombas, ni el incienso ni la mirra van a poder eliminar el hedor de los cadáveres. Fueron asesinados miles de niños. No, no fue Herodes como pensáis, Benjamín dio la orden del exterminio. Si pasáis tratad de hacer entrar en razón la obscenidad y la barbarie, ahora persiste en la matanza tras el velo de un acuerdo de Paz y un silencio complice del mundo, apelo a vuestra sabiduría.
Ya no se respeta ni la Historia Sagrada, el portal de Belén es bombardeado y el caganer de Badalona desaloja antes de la Nochebuena a cientos de migrantes dejándolos sin posada en el frío de la calle, en un portal improvisado bajo el puente, mientras, prepara sus mejores galas para la Cena y asiste a la Misa del Gallo. ¿Dónde quedó el espíritu de la Navidad? ¿Habrá para él justicia divina? ¿El cura le negará la comunión?
¡Eh chaval! ¡Despierta! Estabas teniendo un mal sueño y decías algo de tres reyes magos. ¡Ya estás mayorcito para eso!










