LA NATURALEZA DEL AMOR

sábado, 18 de mayo de 2019

   La naturaleza del amor es un misterio al que no podemos acceder desde la razón. El amor tan frágil y tan poderoso nos plantea un dilema mayor que Dios. Es tan cambiante que no se puede asignar a un estado permanente. El amor de un amante, su fragor, la efervescencia de su entrega, es tan distinta del amor de una madre que parecen venir de galaxias distantes. El amor de la madre acepta incondicionalmente a su hijo, con absoluta fidelidad y se transforma en el dolor más insondable el dolor de su hijo. El amor más cálido, más pasional de un amante da paso al odio tras la decepción y el desengaño.

   ¿Qué materia puede contener estas esencias? Creo que sólo el estado líquido podría representarlo. El frio del desconsuelo puede convertirlo en hielo, en hiel, en el odio cristalino que comparte la naturaleza del amor. El fuego abrasador de la pasión lo hace entrar en ebullición y convertirse en el gas de los sueños, incluso sublimar el hielo del desamor y convertirlo en éter, volatilizar el miedo.

   No es fácil encontrar una esencia que pueda contener todos los elementos. No es necesaria la solución, sólo el resultado. La vida sin amor no puede existir, es un envoltorio que contiene el vacío. Cualquier clase de amor, alguna de ellas tiene que estar presente para que el concepto de vida tenga sentido. Ama lo que tienes. Pon pasión en tu presente. Nadie conoce en que se convertirá aquel sentimiento, pero el amor es tan versátil que puedes moldearlo para que se adapte a tus circunstancias.
   ¡ama!

Consejos de sabios - Vetusta Morla


Forever for now - LP

PAYASOS Y POETAS

domingo, 12 de mayo de 2019

   Los poetas y los payasos hablan desde la Verdad auténtica. Se despojan de su Naturaleza humana y descienden hasta la esencia de lo sobrenatural que habita en los Hombres. Sólo ellos son capaces de librarse de las ataduras que impone lo políticamente correcto y permitirse la libertad verdadera. Oculto tras la nariz roja se puede decir cualquier cosa, porque la cubre una pátina de la comicidad, porque desde esa posición de payaso todo adquiere una amabilidad que hace posible la crítica más feroz al statu quo sin que parezca que se desea su ruptura.

   El poeta es un alma libre, no se le exige que se someta a los clichés de la ortodoxia, porque en el oficio de poeta está lo trascendente. Él vive de la emoción, de la memoria, de los males del alma, de sus paraísos.

   El poeta y el payaso son los dos hombres capaces de oponerse al sistema, no porque sus pensamientos sean rebeldes, no porque sean revolucionarios, si no porque en ellos sólo la verdad es posible. El poeta y el payaso son transparentes, como los niños. Viven en el sueño de lo Verdadero. Lo inmaterial es su cosecha. Son la anarquía frente a lo establecido, lo etéreo frente a lo sólido, lo real frente a lo visible, lo cierto frente a lo anunciado.

   Quizá si fuéramos capaces de despertar al poeta o al payaso que sobrevive oculto dentro de nosotros, nos haríamos hombres libres. Si pudieramos llenar la política de payasos y poetas, ganaríamos todas las batallas a la mentira.


CASA DE MISERICÒRDIA

El pare afusellat.
O, com el jutge diu, executat.
La mare, la misèria i la fam,
la instància que algú li escriu a màquina:
Saludo al Vencedor, Segundo Año Triunfal,
Solicito a Vuecencia deixar els fills
dins de la Casa de Misericòrdia.
El fred del seu demà és en una instància.
Els orfenats i hospicis eren durs,
però més dura era la intempèrie.
La vertadera caritat fa por.
És com la poesia: un bon poema,
per bell que sigui, ha de ser cruel.
No hi ha res més. La poesia és ara
l’última casa de misericòrdia.



                                Joan Margarit



Depedro y Vetusta Morla - Diciembre


AMANECE

lunes, 29 de abril de 2019


Tras los nubarrones, a veces sale un día claro.
Tras las elecciones, siempre quedan nubarrones, pero no siempre auguran tormenta.

SENCILLEZ

Y a las noches suceden
los días y a las lluvias
los soles. Y no hay nada
que dure más que espuma
sobre la arena, o relámpago
entre nubes, o música
en los aires, o luz
sobre las hojas húmedas.

Y todo pasa, y nada
que sea nuestro dura.
Todas las cosas llevan
dentro de sí su tumba.
Es preciso caer
malherido en la lucha.
Amar mucho. Sentir
mucho. Mirar la luna
ascender muchas noches
teniendo el alma a oscuras.

Qué palabras nos llenan
entonces de hermosura.
Qué vieja ciencia sabe
desvanecer las brumas.
Cuántos instantes muestran
su evidencia desnuda.
Cómo se encierran todas
las verdades en una.

Mirad: la primavera
ya vuelve. Ya se anuncia
en las yemas del álamo,
en las aguas profundas.
Cielos azules. Vidrios
transparentes. Verduras
inmensas. Lejanías
de playa y humo...

Con la piedras, con el viento 
de José Hierro.




REFLEXIONO Y DIGO

sábado, 27 de abril de 2019

   En mi jornada de reflexión, antes de efectuar, ese que llaman el sacramento de la democracia, depositar el voto, me invitan a la reflexión. 

   Pues pienso y por más que lo intento no entiendo el sistema.

   Veo shows televisivos, cartelería llena de sonrisas e invitaciones al apoyo de sus ideas (algunas más que ideas ocurrencias), discursos llenos de enemigos sin posibilidad de reconciliación, sondeos, charlas de tertulianos que interpretan los sondeos como chamanes o aurúspices prestos a vaticinar nuestro futuro (cada cual con su nefasto resultado).

   Reflexiono y pienso, si con tanto estudio y con tanta elucubración no consigo diferenciar el trigo de la paja, ¿qué será de quien se deje llevar por el instinto o la emoción? ¿Será posible que este sacralizado sistema esté pervertido en su esencia? ¿Que los candidatos sean sólo productos en venta y los votantes puros clientes potenciales a los que hay que convencer de las virtudes del producto? No me extraña que existan tantos indecisos y que los votos queden decididos en los últimos gritos del último mitin, en la última ocurrencia del aparato de propaganda de cada partido.

   ¿No somos capaces de ver lo que son y han sido nuestros candidatos a lo largo del curso político? 

   Yo digo, he visto lo que han hecho, sé como son y aunque tengo dudas, también tengo certezas y miedos. El miedo de que el pasado se haya olvidado, que lo que apenas hace 40 años nos sumió en la negrura del mundo y del tiempo esté presente y vociferante ¿Cuál puede ser el sentido del voto a VOX? ¿El del inconformismo con el sistema? Son antisistemas pero destructivos, no quieren unir ninguna España sólo adueñarse de ella. No escucho propuestas, sólo soflamas llenas de odio al diferente, sus discursos están llenos de enemigos fuera de sus filas a los que hay que eliminar. ¿Qué tipo de sociedad van a construir? La del Imperio de la Ley, la de las glorias del Imperio Español, la del evangelio escrito por sus exégetas sin posibilidad de réplica. Su lírica es antigua, repleta de cánticos trasnochados y palabras altisonantes como la de los poetas y escribas del Generalísimo.

   Al final, mañana, será lo que la Democracia diga, por más que reflexione, oiremos la “voz del pueblo” que habla cada cuatro años y calla para los restos, y aceptaremos su voluntad con RESIGNACIÓN.
    Nos resignaremos a lo que de las urnas emane, aunque debamos pasar los años con la nariz tapada.
    Dios no lo quiera.

……
¡Bendito seas, Señor,
por tu infinita bondad,
porque pones con amor,
sobre espinas de dolor,
rosas de conformidad!...
Será el dolor que viniere
en buena hora recibido.
Venga, pues que Dios lo quiere...
¿Qué me importa verme herido
si es mi Dios el que me hiere?.
….

Resignación, de José María Pemán


Lost On You . LP


Cuando te haces más mayor, más simple, más cuerdo,
cuando recuerdas todo el peligro del que venimos.
Ardiendo como ascuas, cayendo, tiernos,
mucho antes de los días de no rendirse.
Hace años, y bueno, ya sabes.
Haz lo que quieras, si puedes,
porque todo se está viniendo abajo....

When you get older, plainer, saner
When you remember all the danger we came from
Burning like embers, falling, tender
Long before the days of no surrender
Years ago, and well you know
Smoke them if you got them
Because it's going down...


LITERATURA ROBADA

domingo, 21 de abril de 2019

   Es un poema del poemario NAIA de mi hijo, que he leído hoy por casualidad. Domingo de Resurrección. Me ha parecido una oportuna casualidad.


Cristo en la cruz

Las alas abiertas
pues sigo buscando
un lenguaje preciso
entre espigas y pastos.

Busco la postura
exacta del cuerpo,
el gesto imposible
que cierre la herida.

Espero la voz que,
del otro lado del
cielo azul me hable.
Espero el milagro,
su risa lechosa,
como agua de mayo.

Y espero su mano
latente, los dedos
me agarre, me arranque
del suelo y me eleve,
me quite la sombra
y la duda, la nieve
creciente la funda,
los huecos los tape.
Espero y espero
enclavado -a pies
juntillas lo juro-
y temo que nada,
que algo suceda.

LA CUADRATURA DEL CÍRCULO

   Para cerrar el círculo es necesario la continuidad de la vida. Poner en marcha la genética en el sorprendente proceso de la reproducción. Encontrar alguien dispuesto a alojar esos genes y transformarlos en vida.

   Él lo había intentado. No ponía peros a la unión mística, ni a la relación formal, ni al acoplamiento de cuerpos y almas. Ni siquiera habría tenido reparos en una asociación casi comercial, en una transacción de intereses que hubiera dado lugar a una relación. El caso es que estuvo casi a punto de conseguirlo.

   Rebeca había aparecido en su vida de una forma circunstancial, pero desde el momento en que la vio, supo que esa era la mujer que daría continuidad a su vida. Fue un verano, en una de esas tardes tórridas del mediterráneo que aconsejan no salir y quedarse al cobijo de las sombras de la casa. A esa hora, después del mediodía hombres y mujeres se encerraban con el aire acondicionado al máximo, preguntándose quien andaría por la calle a esas horas, con el poniente quemando las pieles y sometiéndolas al despiadado mazazo del sol y el viento caliente que sofocaba la respiración. Él no tenía donde refugiarse en la casa y el parque con las sombras de los plataneros era el lugar más fresco, por así decirlo, del pueblo. Sólo el ruido del agua en la fuente ayudaba a mitigar la sensación de agobio que el sol trasmitía. Allí se iba cada tarde con su cuaderno, donde dibujaba los detalles del entorno. Las hojas de los plataneros y los chopos, junto con los rosales, algún pajarillo que se refugiaba también en la sombra, servían de modelo improvisado a su lápiz de carbón. Captar la luz y las sombras, el movimiento que el aire de solano imprimía a los objetos, como meciéndolos. El sopor de la vida se contenía en aquel movimiento, con su ritmo dulce y cansino.

   Se sentaba en el pequeño rincón que se formaba en la parte norte de la placeta donde estaba la fuente. Allí se sentía resguardado de miradas, los árboles cerraban el cielo con su follaje y parecía ocupar el lugar en el mundo que le correspondía. Lejos de todo. No era muy amigo de las multitudes y cultivaba las amistades como se cultivan las rosas, con mimo, dedicándoles a cada una su momento.

   Rebeca apareció de forma repentina, hizo entrada en escena como una loca. Miraba a cada lado, sin ver, hacia arriba, abajo. No reparó en su figura que parecía la estatua de algún poeta de los que acostumbran a sentar en los jardines. Finalmente paró bajo un ficus imponente al otro lado de donde estaba él. Como la posesa que pareció al principio comenzó a hablarle al árbol, le susurraba al principio, le rogaba, imploraba quizá que diera frutos o que sus flores esparcieran el aroma por el parque. Al cabo de un tiempo se puso a llorar desconsoladamente. Tan tierna y anacrónica era aquella situación que había empezado a dibujarla en su cuaderno y cuando el dibujo estaba casi terminado se dio cuenta que la mujer seguía sentada bajo el árbol llorando. No pudo si no aproximarse. ¿Qué duende la había poseído para que estuviera tan desasosegada bajo el árbol?

   -Mi gato, se escapó y no quiere bajar.

   Él miró hacia arriba y distinguió unos ojos claros mirándolo. Su pelaje gris se mimetizaba con la sombra del follaje. Quedó un tanto defraudado de una resolución tan prosaica del episodio. Trató de consolarla.

   -Bajará, no va a quedarse ahí para siempre.

   Con argumentos como aquel, poco consuelo transmitía. Se sentó finalmente al lado de la chica, en el suelo que ofrecía un cierto frescor reconfortante. El gato los miraba desde arriba.

   Cuando Rebeca se calmó, lo miró de la misma manera que el gato, sin entender qué hacía aquel chico allí. Le dio las gracias, sus mejillas se sonrojaron, no sabía si del rubor de la vergüenza o del calor tras el sofoco del llanto.

   Decidieron sentarse en el banco de él. Le mostró el dibujo, primero se sorprendió de verse en esa actitud de orate, pero después se gustó, parecía la protagonista de un cuento. Miró el resto de dibujos, quedo impresionada y cuando empezaban a surgir las palabras entre ambos, apareció el gato.

   -¿Cómo se llama? –preguntó él.

   -Nunca he sabido ponerle nombre a las mascotas. Simplemente le llamo miso.

   -Llámale fugitiva o libertaria.

   -Es gato.

   -Entonces miso está bien. – Y rieron a la vez por la ocurrencia.

   El gato ya estaba entonces sobre las rodillas de él, había bajado del árbol y se aproximó como hacen los felinos, sigilosamente. Como ninguno hizo el menor intento de rescatarlo de su soledad, había decidido acabar su escapada. A ella le agradó que aceptara tan fácilmente a su amigo. Lo tomó en sus brazos y empezó a acariciarlo y hablarle, reprochándole su actitud.

   Él no podía dejar de mirar la escena, hubiera querido dibujarla, pero no se atrevía. Grabó en su retina la escena, quizá luego la dibujaría en su habitación. Ella con su vestido blanco de tirantes y de hojas verdes.