TODO PARA NADA

sábado, 21 de marzo de 2026

    Hoy es el día de la poesía. Ayer empezó la primavera.  Y pese a todo, nada en el mundo cambia. Todo es caótico y nos dirige a la más cruel de las nadas. He escuchado un poema en la radio de José Hierro que me ha motivado a escribir esta entrada. Un soneto escrito con endecasílabos, nacido del desarraigo y la deseperanza, o quizá desde lo contrario que convierte a la nada en todo y el todo es nada.


VIDA

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!
Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo!
Ahora sé que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

José Hierro. Cuaderno en Nueva York.


            Todo el odio, toda la violencia del Universo es una energía que se pierde en la Nada del Tiempo. Hoy y en la misma radio escuché el asesinato de una mujer por su expareja y de una niña de tres años por su padre. No cabe en mi mente más desasosiego que la barbaridad cometida por esos hombres y como hay quien se empeña en negar la evidencia de su ferocidad y a la vez la inutilidad de estos actos. La existencia de esos individuos ha hecho que lo que podía ser todo, se apagara de repente, su propia vida ha servido para nada o para matar al todo. 

Sigue el itinerario de la escalada de los estúpidos conflictos creados por mentes alucinadas que no ven nada tras el humo de sus bombas. Por más que los crímenes y las guerras sangrientas, injustas e inhumanas muestren la maldad de los salvajes, nada abre los ojos cegados de rabia. Repetidos a lo largo de la Historia, esos sacrificios son del todo inútiles, absurdos y no han servido para nada. Pero nada de esto quita un ápice de maldad de su inicio, de su fin y de sus estrategas. Algunos de ellos piensan que el maniqueo dualismo de malos contra buenos justifica cada muerte, incluso la de los inocentes. Ejercen el poder de juzgar, sentenciar y ejecutar como los dioses, entregados al sadismo del psicópata que no se siente responsable de las muertes, de la destrucción y la ceniza. Los malvados que ahora se sienten salvadores, esos que creen que nos rescatan de la barbarie comportándose como alimañas, serán en un futuro nada. Piensan que entrar en la Historia, aunque bajo el epígrafe de genocidas, es conseguir el todo, pero no ocuparán más que letras que desaparecerán con el viento, historias perdidas en la memoria, su vida habrá sembrado el terror para nada. 

La poesía, el amor, la empatía, la humanidad podrán dar sentido a la nada y convertir aquello que el odio convirtió en escombros, en todo lo necesario para seguir pensando en que todo valió la pena.


PARA VIVIR NO QUIERO ...  

Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
Irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
“Yo te quiero, soy yo.»

Pedro Salinas. La voz a ti debida.