miércoles, 23 de diciembre de 2015

CIERRA LOS OJOS...

CIERRA LOS OJOS, imagina un mundo nuevo donde la dorada luz del sol durmiente    arranca un brillo nuevo a los caminos. En el breve instante en que se inicia el sueño, contemplarás como el mundo que parecía irremediablemente perdido encauza su destino. Los gobernantes pidieron perdón por sus errores, los hombres ricos dejaron de acumular riquezas para hacer nacer un tiempo más justo. Aquel que recogía desechos en los basureros encontrará un bocadillo de mortadela y alguien lo llevará bajo su techo para que no tenga frío, pastores y campesinos vivirán la nueva Arcadia.

Si en ese instante pudieras ver, verías como las hojas de las pámpanas de vid toman el color amarillo de la tarde y hasta las tejados lucen los ocres del otoño. Si te fijas, dentro de aquellas paredes los jueces dictan sentencias basadas en la jurisprudencia verdadera, la que emana de la auténtica justicia, los soldados defienden a los débiles, los médicos curan el cuerpo y sanan el espíritu vertiendo gotas de humanidad en el oído de los dolientes, los arquitectos diseñan ciudades habitables, los informadores solo anuncian buenas nuevas, los sabios son sensatos y a los honrados se les tiene por hombres santos.

ABRE LOS OJOS , no todo lo que soñaste se perdió en el vacío, si subes a la azotea y miras el horizonte, aún pueden verse los rayos de un sol mortecino que arranca matices cálidos a las copas de los árboles, la brisa todavía puede traerte aromas fragantes. Aunque el sueño se desvanece y se hace fuerte la rabia, la luz cegadora del sol ya se hundió tras la montaña y no puede verse toda esa realidad desagarrada. Si miras, en la calle seguirá el mendigo escarbando en la basura, hombres y mujeres sin moral viven ajenos a su dolor aunque en su mano esta el cambiarlo, no se lo plantean porque viven ausentes. Habrá leyes injustas, policías malvados, médicos indiferentes, curas golpeando en la cara de Dios, oficinistas embrutecidos por la tinta, albañiles somnolientos sobre los andamios, políticos corruptos, juristas ciegos, charlatanes vendedores de falsos sueños, doctos idiotas, brutos poderosos, …

CIERRA LOS OJOS, concéntrate en ti mismo, olvida a los otros. Si eres capaz de ver al hombre que te habita, si consigues buscarlo entre la ceniza, si despiertas la bondad que duerme plácidamente en el fondo, es posible que llegues a saber que existe una posibilidad de hacer real el sueño. Ese hombre que viste en la profundidad de tu mente está tan vivo como el que cada mañana se levanta para actuar como una marioneta.

ABRE LOS OJOS, mira en el espejo, está ahí y eres tan poderoso como los que convierten el mundo en miserable. Si te convences a ti mismo, todavía queda la esperanza de que un día te levantes y se haya hecho realidad el cambio. Son tantos los que pueden abrir los ojos y mirar a lo lejos, que aún queda la posibilidad que el sol salga de nuevo por el poniente y siembre de luz nuestro sueño.




domingo, 13 de diciembre de 2015

50 SOMBRAS DEL GRIS (reflexión preelectoral)

   Ahora ya no vemos el gris como un color austero y triste que armoniza con un estilo de vida monótono e insustancial. Ahora el gris es el nuevo color de moda, el nuevo blanco, sobrio y elegante que combina perfectamente con los más atrevidos y cálidos contrastes. El gris ha dejado de ser un color aburrido, un recurso para la neutralidad. Vemos en el gris el nuevo renacer del color, la trasformación de la Cenicienta en princesa y de su calabaza en un coche deportivo. ¿Porqué nos atrae tanto ese color? Yo acabo de pintar el comedor en gris ceniza con un tono más oscuro de gris para resaltar el pladur que cubre la chimenea y queda muy atrevido, bueno quizás no tanto como atrevido, pero si informal, desenfadado, rompedor con el estilo de mi casa que es muy rústica.

   ¿Es un acontecimiento social este cambio de percepción o acaso se trata sólo de una impresión personal? El gris es desde luego el nuevo color de la política. Quizá porque encarna lo que no es blanco ni negro, ahora que los extremos devaluaron su poder, toma fuerza. Antes, oía decir a los políticos que querían ver todo blanco sobre negro, aquello de luz y taquígrafos, queríamos las cosas claras y el chocolate espeso, decir al pan pan y al vino vino… pero las cosas han cambiado, ahora nuestra paleta de colores va del gris claro al gris marengo, ofreciéndonos la elegancia, la fuerza, la serenidad que precisamos en estos tiempos confusos.

   Con adecuada iluminación el gris resalta los contrastes, revitaliza su entorno, realza los elementos que lo rodean. Les ofrece el carácter y la personalidad que acaso perdieron con el uso, con el desgaste. La luz le favorece, pierde su carácter serio para adoptar un matiz alegre, fresco, vivo. En la oscuridad dejó de ser un tono lóbrego para crear un clima intimista, confortable, sosegado, que invita a la reflexión y te abre al mundo interior.

   El gris que resulta de combinar los colores básicos (azul, rojo y verde que casualmente coinciden con la vieja política), al unirse a naranjas, violetas, fucsias (¡Que coincidencia, los nuevos partidos!), tiene la capacidad de armonizarlos, de dar equilibrio al sistema. En estos nuevos tiempos de cambio, de renacimiento, de segunda transición, yo propongo un nuevo partido que aglutine este sentir dialogante que se avecina, un partido ecuménico, holístico, aglutinador de voluntades, visionario, diferente, el PIG (Partido Idealista Gris). Me presento a las próximas elecciones y espero tu voto. Si tienes el moro te prometo oro, si tienes oro te prometo al moro, todo lo necesario para que creas que la solución está en una papeleta.


sábado, 5 de diciembre de 2015

LA REBELIÓN DE LOS IDIOTAS

De tanto abandonar la cordura en el armario fuimos perdiendo la capacidad de reacción. Fuimos entrando en un bucle de fuerza que nos impulsa hacia el colapso, a la implosión moral. Todos los sentimientos de rebelión se van comprimiendo en un punto de nuestro caldo cósmico. Como la luz polarizada del laser ya solo vemos una pequeña parte de la realidad, la que menos nos duele, el resto se fundió en una especie de estupidez consentida.

Nosotros que éramos la esperanza del Universo, nos hemos convertido en polvo galáctico, disperso, rodeado de vacío. Incapaces por nuestro tamaño de tener gravedad propia que aglutine a nuestras partículas vecinas. Nos han ganado la partida los idiotas, más atractivos sin duda. No hay mas que verlo en el día a día. Enciendes la televisión, y está nueva realidad cobra vida. Los que nos engañaron y robaron aparecen ahora con renovados argumentos y a poco los creemos. Las tertulias suenan a cháchara de loros, se llaman formadores de opinión, ¿para quién, si no existe un debate social? Al final no son más que charlatanes vendedores de eslóganes y titulares, vendedores de votos.

Hay cientos de programas para imbéciles, la audiencia marca la programación nos dicen. ¡Entonces, no hay más que hablar! Si el público ha elegido aquella bazofia es porque los estúpidos son mayoría. Es posible que sin saberlo formemos parte ya de aquel colectivo. Nos hemos ido incorporando al rebaño, ya casi nos gustan: hombres mujeres y viceversa, Adán y Eva, ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, Sálvame de luxe, Gran hermano y otras tantas anomalías estelares que como un agujero negro absorbieron nuestra energía y nuestro entendimiento. Esa conciencia, el preciado tesoro de nuestro espíritu combativo de antaño, tanto lo guardamos, que se nos evaporó como una gota de rocío con el sol de la mañana y los idiotas que estaban a la sombra se han apoderado del protagonismo del mundo, han tomado las riendas de la sociedad, han constituido la Nueva Generación Dominante, el Hombre Nuevo.

Los pequeños destellos de luz como el 15-M, no fueron mas que ese polvo galáctico estrellándose contra la atmósfera, generaron un brillo que quisimos llamar cometa, pero no era mas que una estrella fugaz. Una pavesa ardiendo, pero no la llama. Pudo ser como mucho la noche de San Lorenzo, se iluminó el cielo en algún instante y prendió la esperanza. Ahora cuando nos acercamos de nuevo a los retos del destino, como el 20 de diciembre(las elecciones generales) , dudamos. ¿Existe un 40 por cien de indecisos? No es posible que sea verdad o estamos perdidos. Si después de este tiempo aciago de menospreciar la cultura y la educación, cedemos el testigo a los que nos vencieron es que estamos completamente idiotizados.

Algún día vendrá la Revolución, pero de momento la única rebelión es la de los idiotas.

Espero que despertemos a tiempo, antes que las fuerzas del Universo se vean impotentes para mantenernos con vida y decidan dejar morir a los imbéciles. Espero poder escribir el 21 que los poetas han escrito un verso redentor, que los filósofos y los hombres sabios han vuelto a sonreír y que las nuevas batallas puedan cambiar el signo de los Tiempos.

sábado, 28 de noviembre de 2015

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER (Atentado en Paris,homenaje a los muertos por el terror)


Murieron aquellos hombres y mujeres, se desvanecieron como el humo de las bombas humanas que causaron su muerte, queda de ellos el recuerdo, la infatigable memoria de sus familias y la enfervorecida solidaridad del mundo, discursos imponentes los renombran, músicas que desgarran el alma suenan en su nombre, silencios atronadores quieren devolverlos a la vida, resucitar su espíritu de héroes forzados.
Promesas de venganza, de paz, que la madre patria será capaz de conseguir a costa de lo que sea necesario, sus hijos deben dormir tranquilos, los padres del mundo han decidido acabar con el terror que ayudaron a sembrar. Pronto aquellas proclamas serán rumores de vientos que se alejan, breves titulares o esquelas en negro. La tormenta que desataron, los ríos de tinta que fueron derramados no serán más que notas a pie de página de una larga historia de violencia que es la Humanidad.
       Mientras, aquellos hombres y mujeres corrientes, convertidos en insignia nacional serán poco a poco relegados al olvido, pasarán a la fosa común donde descansan los muertos. El calor inmenso que desataron sus cuerpos ardientes, las balas y las bombas que los hirieron se convertirán en un rescoldo apenas perceptible en el frio del invierno. Algunos pudieron haber sido grandes personajes, redentores del mundo o asesinos, nunca podrá saberse, la locura los ha convertido en un recuerdo que sólo será imborrable para sus padres y hermanos, para aquellos que los amaban y en los que no perderán la condición de mártires.
        En la misma pira funeraria, en el mismo altar del sacrificio hubo otros antes y después que ellos, Nueva York, Madrid, Londres. Ardieron como el fuego de un gran incendio, ocuparon los teletipos, las televisiones y las radios enviaron sus mejores reporteros, analistas, politólogos, economistas y reputados tertulianos debatieron hasta el hastío de sus consecuencias. Políticos, estadistas, primeros ministros, gobernadores, presidentes ofrecieron sus elaborados discursos para tranquilizar a las masas despavoridas, ofrecieron su poder otorgado, para acabar con la plaga del terror. No hemos olvidado sus nombres, todos traicionaron la promesa que hicieron por acción o por omisión. Se ensuciaron la boca con palabras que no debían pronunciarse y se marcharon a sus refugios acorazados.
        También Kenia, Tanzania, Irak, Mesopotamia, Mosul, Mali fueron inmolados en nombre de la barbarie, como Afganistan y como Siria soportaron el peso del Terror que siempre se revestía con el hábito de los libertadores. La luz de su hoguera fue menos brillante, los muertos tienen el peso que la noticia les otorga. Nada es y nada existe si no está en las portadas de los medios. Depende de lo grande que sea el titular, de si abre los noticiarios de todo el mundo, de si ocupa las tertulias de cada día, esos héroes caídos serán hombres y mujeres o sólo números. Su memoria se perderá en el instante que se paren las imprentas, quedará sólo el fuego fatuo de sus cadáveres.
      Honremos a los muertos, a los que fueron y a los que siguen habiendo. ¿Han desaparecido acaso ya los refugiados de Europa? ¿No devuelve el mar ya ningún muerto a las playas? ¿Cuántos niños muertos en la arena son necesarios, cuantos Aylan Kurdi para que las imprentas no se detengan? ¿No hay muertos en Palestina? ¿Se erradicó el Ébola del mundo y la miseria en África? ¿La esclavitud de niños y niñas ha desaparecido definitivamente?

La insoportable levedad de ser Nadie, apenas un titular, un minuto en el telediario, un segundo en las conciencias. Recemos por los hombres y mujeres que no pudieron serlo, pero acabemos con los políticos que nos prometen guerras limpias, venganzas encubiertas, que niegan negocios inconfesables. Al menos que no caiga sobre nuestra conciencia el haberlos puesto en el poder.

sábado, 21 de noviembre de 2015

RUIDO

Ruido, demasiado ruido.

Mi mente se encuentra aturdida por el ruido. El ruido de tertulias con gallos de pelea cacareando mentiras y medias verdades, ruido de mítines y soflamas de enardecidos líderes, escucho ruido de eslóganes, ruido de medios afines, ruido de radios y ruido de papel couche, ruido de propaganda barata, de acuerdos anunciados con bombo y platillo que nunca llegan, de pactos de estado, de futuros esplendorosos, ruido de mentiras insolentes, ruido de verdades que hieren, ruido de bombas, el ruido de las amenazas que es como el de las metralletas, ruido de multitudes soliviantadas, de pueblos que se arrodillan por el miedo, oigo tanto ruido que no puedo oír el sonido del mar que bate las olas y con ellas trae ilusiones en patera. Tanto es el ruido que golpea en mi oído que no escucho los gritos de la otra orilla, ni siquiera oigo los lamentos que desde la misma calle emiten los magullados por la fortuna.

Aunque ya no oigo ruido de sables, siguen sonando los estandartes, los himnos marciales, los gritos de arriba España y los de viva la República de Cataluña. Ruidos de parlamentos enloquecidos, el ruido espantoso del silencio apático de los gobernantes, el ruido de las estrategias frente a los diálogos.

En mi oído se agolpan los ruidos del galope de los que corren campo a través salvando fronteras, los gritos de los que llegan a la playa , de los que fueron baleados por la sinrazón de alguna causa, los gritos ahogados que los que sienten adentrarse el cuchillo en su garganta, el sonido ensordecedor de los cuerpos explosionados por cinturones bomba, el ruido de las sirenas tras los atentados, de los misiles lanzados contra el mal. Causan tanto ruido los gritos de los que mueren como de los que anuncian su venganza.

Oigo el ruido que producen las mentiras que hablan de una civilización construida sobre los cimientos de la democracia frente a la barbarie, un ruido tan infame como las arengas que llaman a la guerra santa. El mismo martilleo insufrible que causan los ataques preventivos, los misiles dirigidos sobre objetivos estratégicos o la lucha contra los infieles, los insurgentes, los terroristas, los guerrilleros, tanto ruido provocan que confundo a unos y otros. No escucho el sonido de las razones que hicieron un mundo tan desigual y las estrategias para apagar el odio que provoca la miseria.

Sólo escucho guerra contra la guerra.

No existe ningún sonido capaz de desactivar las bombas que no sea la palabra, no hay otro camino contra la violencia que la justicia, no hay argumentos capaces de convencer a los dementes pero si ideas que aparten a los hombres de la locura y del hambre.

Es necesario crear el silencio para escuchar las conciencias adormecidas por el miedo, nuestros salvadores no deben convertirse en nuestros amos.

Que callen las balas que hablen los hombres.

sábado, 7 de noviembre de 2015

EL INFRAMUNDO

Que ha sido de la poesía del Inframundo Clásico, aquellos pasajes cantados en los himnos Homéricos donde el mundo de Hades cobraba vida y se llenaba de sentido. Caronte dirigiendo la barca que cruza el rio Aqueronte a cambio del óbolo que el muerto portaba bajo la lengua o sobre el párpado. Al otro lado de la orilla Cerbero el perro de tres cabezas guardián de su puerta, encargado de que los espíritus de los muertos pudieran pasar e impidiendo su regreso. Ningún vivo pudo nunca entrar en el Reino de Hades salvo Orfeo, gracias al hipnotismo de su música evadió la vigilancia de Caronte y Cerbero.

El cristianismo devaluó la estética de aquel mundo oscuro y lo sumió en la llamas y el tormento, donde las almas injustas pasaban un juicio sumarísimo y se emitía una sentencia para la Eternidad. En aquel infierno cristiano reinaba un ser despreciable, el enemigo de Dios, el ángel caído que tomaba forma de macho cabrío, inclemente y privado de toda humanidad. Sólo Dante consiguió rescatarlo de esta imagen macabra y traspasó las fronteras de su Reino para hacerse humano. Allá en el Tártaro sin embargo mora su rey Hades, que lejos de ser una figura animal es un dios más. Tan humano que siente el impulso de raptar una compañera, toma a la ninfa Perséfone y la convierte en su reina, con ella se compadece de la pérdida de Eurídice la amada de Orfeo.

Ahora en este tiempo de agnosticismo, donde el laicismo gana ventaja frente a la vieja teocracia, se hunde en su propio foso el infierno cristiano y toma fuerza un nuevo inframundo que ya no habita en el abismo, sino que forma parte del propio mundo real. Se perdió definitivamente la escasa poética del Infierno de Dante y la realidad nos ofrece ahora un prosaico infierno sin Can Cerbero ni Caronte cobrando el óbolo. No hay demonios, ni calderas de Pedro Botero, el castigo no lo infringen las llamas. En este nuevo infierno, se pueden ver a los hombres deambulando entre contenedores buscando los restos de comida, familias enteras acudiendo a los comedores sociales donde se reparte la caridad o cruzando las aguas del Egeo huyendo de la guerra. La balanza de la justicia divina hace tiempo que se oxidó y su fiel resulta ya inservible. En este nuevo infierno vemos niños con hambre que serán hombres sin futuro. Este inframundo dotado de poblados de miseria sin agua corriente, convive con un cielo también desdibujado donde la ambrosía sólo está al alcance de los ricos, los demonios visten de Prada y huelen a Chanel, aunque de su boca sigue saliendo el aliento pútrido de los muertos que tragaron.

Vemos el nuevo infierno cada día en las pantallas de plasma y ya no nos espantan los demonios, nos vamos acostumbrando al fuego de la miseria, somos hombres ignífugos, supervivientes del caos de la moral cristiana. Espero que algún día puedan ser perdonados los pecados de nuestra apatía.

sábado, 31 de octubre de 2015

ESPERPENTO

El esperpento es la deformación grotesca de la realidad, la mirada a través del espejo cóncavo de nuestra propia realidad. Es una forma de poder asimilar y tragar el bocado del sentido trágico de la vida. No hay novedad en el mundo, esa ha sido siempre, mas que nos pese, una constante y casi una necesidad de todas las épocas.

Miramos con ojos desorbitados los sinsentidos que nos rodean, los absurdos hasta el ridículo que protagonizan los que están en la palestra del mundo. Nos hacen llorar de risa si no fuera porque exige llanto lo que ocurre. Y nos quedamos perplejos de cómo esta cotidiana insensatez va tejiendo los días de nuestro tiempo. Pareciera que vivimos en el peor de los momentos de la Historia, que irremediablemente el Hombre hubiera perdido la batalla de la Razón. Los esperpénticos episodios que protagonizan los legítimos personajes públicos nos devuelven al oscuro lugar de donde las luces de la Ilustración parecieron sacarnos un día.

Nos levantamos una mañana y nos despierta la noticia, solo ochenta y seis de los más de ciento setenta mil refugiados han sido ubicados tras dos meses de reuniones al más alto nivel. Aun a pesar de los niños muertos en la playa que revolvieron las conciencias del mundo durante dos telediarios. El siguiente amanece con la detención ya nada novedosa de tesoreros relacionados con el cobro del tres por cien, ¡persecución, afrenta, ataque desde las cloacas del poder! dicen los poderosos de un lado. ¡Asunción de responsabilidades, abandonar la estrategia del victimismo, acatar la justicia! dicen desde el otro lado los portavoces sin bajar la mirada, mientras soportan estoicos el peso de la indecencia, de los Gurtel, las púnicas y otros escándalos que nos levantaron angustiados de la cama otras madrugadas. Tres mil fosas comunes por desenterrar y responsables del gobierno niegan su existencia, nos dicen que abrimos las heridas que nunca se llegaron a cerrarse, niegan el derecho a la restitución del honor los que mismos que claman por defender la presunción de inocencia, el derecho de los inocentes asesinados en juicio sumarísimo se ha perdido en la escasa Memoria de la Historia. ¡Honores a la patria, saluden la bandera, pongan la mano en el pecho porque el himno suena, que callen los pitidos, que silencien los abucheos al monarca! Importan más las banderas, los himnos, los reyes, las patrias, que los ciudadanos que rebuscan en la basura o en las oficinas de empleo su dignidad de personas.

¡¡¡Sálvese quien pueda!!! ¡Abandonen el barco, el peso de las ratas lo está hundiendo! Y ante esto, para soportar lanzarse al agua sin chaleco, sólo nos queda el esperpento.

            Don Ramón fue solo un ilustrador de aquel mundo deforme, un nominador que creó el vocablo, pero el concepto ya existía desde el principio de los Tiempos. Desde los trágicos raptos e incestos del Olimpo hasta las interpretaciones que los exégetas realizaron de nuestra Historia Sagrada. Antes que Valle-Inclán el mundo estaba ya lleno de grotescas figuras. Las que llenan los lienzos de Peter Bruegel el Viejo o el Bosco. Ellos ya entrevieron los monstruos que nos pueblan, las deformes figuras que se componen con animales y hombres, demonios y muertes. Un bestiario que no sale si no del sueño de la Razón como atestiguó Goya. He mirado algunos de sus grabados de la serie Caprichos, plagados de monos y asnos que se aplauden, que diagnostican y dirigen, viejas decrépitas asomadas al espejo para buscar la escondida belleza ya desaparecida. Son una muestra más del esperpento que siempre nos ha acompañado. Sólo los grandes han sabido mostrarlo, pero siempre ha estado ahí.

El mundo fue y será una porquería como dice el tango. Nos creíamos a salvo del infierno de Dante, lejos del Universo onírico del Jardín de las Delicias, ajenos a la chanza vulgar, por encima del chiste chabacano, capaces de desenmascarar a los falsos profetas y encumbrar a los sabios, poseedores de una Ciencia infalible  a salvo de los engaños y los subterfugios. Y nos encontramos como nuestros antepasados rodeados de inútiles que ocupan portavocías, ministerios, presidencias. Asnos a caballo de nuestra grupa. Loros que hablan por nosotros y los micrófonos amplifican sus necios argumentos hasta disfrazarlos de verdad podrida. Hombres y Mujeres ricos que carecen de empatía, sólo la caridad les conmueve. Viejos que pretenden conocer el arcano de la eterna juventud y se creen inmortales hasta el segundo antes de caer fulminados por la muerte. En el esperpento la muerte es la única  que reconocemos repartidora de Justicia.

No nos engañemos, este Callejón del Gato de la Luces de Bohemia por dónde pasamos cada día para ir a nuestro trabajo, repleto de espejos curvos, nos enseña la grotesca burla que habita en nuestra sociedad. Pero aquellos espejos de azogue gastado y desconchado llevan ya miles de años en la calle, a veces irreconocibles hasta que alguien los señala. Los mismos fantasmas que nos atormentan lo hicieron antaño y vivirán por siempre porque son eternos, porque la Naturaleza del propio Hombre los crea. Al pasar ante ellos bajamos la mirada o miramos al frente para seguir adelante. Sólo los sabios vuelven el rostro para verse reflejados y hacen una mueca que convierte lo deforme en cómico. Lo esperpéntico forma parte de nuestra alma, nos sirve para aliviar la carga del absurdo. Sirve a Max Estrella , andaluz hiperbólico , poeta de odas y madrigales para caminar ciego hacia la miseria de la mano de Latino de Hispalis.

De esta manera nos movemos en la vida, a caballo de los monstruos que producimos y huyendo de la verdadera realidad. A veces la deforme silueta del espejo nos alivia el ánimo y hace asomar una mueca burlesca a nuestro rostro.

El esperpento es una forma de vida, una huida hacia delante que nos permite soportar la infamia.



sábado, 24 de octubre de 2015

ENTRADA 101

Parece increíble que haya publicado 100 entradas. Para la entrada que inauguraba la centena le pedí a mi hijo que escribiera alguna nota para publicar, él comparte blog con unos amigos. El viejo y el bar se llama. Robert tiene mucho estilo, espero que os guste.

Falta ahora Pau que me ha prometido algo para publicarlo.

EN EL NOMBRE DEL PADRE

Tu madre está enferma, muy enferma. Le quedan dos primaveras, como quien dice. Apoltronada en su sillón, con las piernas vencidas, fatigadas bajo una manta de mierda que apenas le cubre los tobillos. En su memoria un castillo olvidado, no por ella, por todos ya. Durante algún tiempo guardó muchas cosas en su interior: fragancias, colores, palabras, melodías, recuerdos al fin. También allí, entre viejas amistades, estaba su patria.

Nadie escucha toser a esta mujer. Tú no, desde luego. Si supieses cuán bella y lozana había sido… y ahora sus manos son fardos inútiles y los ojos le cuelgan tristes de la frente, como un par de cerezas negras.

Tu madre te cuidó aun antes de retozar en sus entrañas. Creciste entre sus pechos. Los contemplabas con el hambre ciego de la vida, y mamaste. Afuera llueve, pero mamaste. Te agarraste a sus tetas y mordiste la carne eréctil como quien se mira el ombligo. Haz memoria, de niño te dejó ser feliz. No importaba si rompías algo, al día siguiente olvidaba todo lo malo y te abrazaba de la misma forma. Se hacía la olvidadiza para poder darte calor. Y tú solo le diste sofocos. ¿Cuándo la abrazaste por última vez? En serio, ¿qué le has dado tú a cambio?

Tu madre está enferma, muy enferma, y tú te has divertido a su costa. No bajes los ojos, no seas cobarde. Aguanta la mirada, mira sus brazos de agua, la piel en cascada y las venas sucias. Lo que fueron volcanes son dos landas secas, y lo que fueron dos labios, dos curvas, ahora es una recta sola y pobre. Además, fíjate, está medio calva.

Crees que no, pero también es culpa tuya. Decidiste jugar a la ataraxia, dejarla en el asilo, desentenderte. Así es como te pagan los hijos, te dan la espalda y se miran los pies. Porque es áspera y fea, yo le tengo piedad a la higuera… dijo una poeta. Pues haz como la poeta, compadécete. Despierta y llora, por ese orden. Dormirse en los laureles no es la mejor de las ideas, y si estás despierto, no puedes no llorar viendo así a tu madre. Yo no estoy. Yo nunca estuve, pero eso solo me da la razón. Te tocaba cuidarla a ti, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte os junte, de nuevo. Y tu madre está enferma, está muy enferma. Pobre imbécil, ¿es que no lo sabes?

Tu madre es la Tierra. Tu madre es tu hogar. Tu madre es lo primero, y se nos muere. Se nos muere.

Robert Gironés

viernes, 9 de octubre de 2015

MATAR A UN RUISEÑOR

“La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno”
Harper Lee

Los hombres que acaban con la esperanza de los pobres, los que se aprovechan de la ignorancia de los necios, los que se enriquecen con la mentira y con el humo que crean a propósito, los ilusionistas del miedo, los vendedores de salvación a cambio de esclavitud, los que profanan a Dios y sus preceptos con dogmas, los que hacen de su hipocresía una norma de vida y con ello dañan a los hijos de los hombres, los que aniquilan la posibilidad de crecer y pensar, de decidir en libertad, los que cierran las fronteras diciendo que están defendiendo su país y a cambio sólo ofrecen migajas de edulcorado patriotismo o de la cínica caridad. Todos ellos son cazadores furtivos de ruiseñores. Son los malvados señores de la guerra, los sirvientes del poder, los mecenas del engaño disfrazado.

El ruiseñor sólo desea hacerse presente, buscar amigos, encontrar algo de comer, volar libre, elegir su árbol. El mundo está repleto de ruiseñores. Cada día veo algunos de ellos tendidos sobre la arena de playas ajenas, asfixiado en el fondo de un camión que creía su pasaporte a la libertad, rebuscando en los basureros las sobras de otros o golpeado con la razón de la Ley.

Cuando creamos una sociedad tan desigual que condena a los pobres a empobrecerse, a los excluidos a permanecer al margen. Cuando la cultura no es un bien a proteger si no un privilegio a repartir, al dejar que se arrebate la casa a quien sólo tiene el techo que lo cobija junto a sus hijos, no podemos permitirnos no sentir algo de culpa. Incluso cuando aquel sea tan responsable de su situación como el resto. Es basura querer vender que la justicia manda desalojarlo y por ello ya resulta permisible. Es sucio siquiera mostrarse de acuerdo con que haya personas que puedan vivir arrastrándose en las aceras, hacinados en las fronteras porque huyen de la guerra y de la miseria.

¿Qué culpa puedo tener yo del hambre de África, de la guerra en Siria? Tampoco nos vemos responsables de que los corruptos conviertan la inmoralidad en premisa, a pesar de que los hayamos aupado a su sillón nos sentimos inocentes.

Nosotros somos palomas de la paz, nunca mataríamos a nadie, no queremos ver la pobreza del mundo, la injusticia nos causa repulsión. Sin embargo consentimos los crímenes de otros (los cuervos o los buitres les llamamos) y para lavar nuestra conciencia si acaso atendemos las demandas de caridad que se anuncian a bombo y platillo, enviamos SMS de solidaridad y firmamos manifiestos. No basta.

Para evitar la muerte de un ruiseñor es necesario convertirnos en águilas, halcones, azores libres de caperuza y estar dispuestos a volar y a defender nuestro territorio.

domingo, 4 de octubre de 2015

EL AÑO 2000 SE HA QUEDADO VIEJO

El día 6 de octubre cumpliré 53 años. Coloco mi mano sobre la frente, como un pequeño tejado sobre los ojos para que tapen la luz que me deslumbra. Vuelvo la mirada hacia el horizonte. Miro hacia atrás, al tiempo pasado. Escruto aquel punto lejano, apretando los ojos para distinguir su borroso recuerdo. Sin darme cuenta estoy en mi infancia, aquellos años felices que a todos nos florecen en la memoria. Veo un niño, me veo en la calle con pantalón corto, verano, sentados a la fresca por la noche. Conversamos y pensamos en los futuros inciertos. Lejanos tiempos que vendrán dentro de muchas lunas, de incalculables veladas.

¿Qué será de nosotros en el año 2000?

¿Quién no se ha pregunto esto alguna vez? Parecía que después de aquella fecha el mundo iba a ser diferente, magnífico, la ciencia habría creado quien sabe cuántos maravillosos inventos. El cielo estaría lleno de ellos y nosotros los disfrutaríamos.

Llegó el 2000 y pese a los malos augurios impresos en la conciencia milenarista no hubo apocalipsis, no se produjo el efecto 2000 en los ordenadores, aquella especie de rebelión de los números que acabaría con los software, no vino el caos. Tan resacosos como el año anterior y tan pobres como la víspera, amaneció el nuevo día y el nuevo siglo. Nos despertamos treinta años más viejos. Algunos de nuestros proyectos hechos realidad y otros abandonados en el desván de los sueños.

El tiempo ha seguido corriendo atropelladamente. El mundo ha continuado su giro constante que no lleva a ninguna parte. Quince años después el 2000 parece viejo, pertenece al siglo pasado, pero no ha resuelto ninguno de sus grandes problemas. No hay naves surcando el cielo, ni hemos conquistado otros planetas, en este tiempo de tantos cambios, nada ha cambiado sustancialmente. Los miserables lamen su miseria y los lobos visten de frac. De nuevo nos dio esquinazo la ilusión de un mundo feliz.

Es tiempo de pensar en el 3000, allí quizá quepan los sueños que quedaron abandonados en la cuneta. ¿Cuántos milenios seremos capaces de aguantar?


Tango : Cambalache de Enrique Santos Discepolo 1934


Que el mundo fue y será una porquería
 ya lo sé...


(¡En el quinientos seis 
y en el dos mil también!).


Que siempre ha habido chorros, 
maquiavelos y estafaos,
 contentos y amargaos,
valores y dublé...


Pero que el siglo veinte
 es un despliegue
de maldá insolente,
 ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
 en un merengue
 y en un mismo lodo
 todos manoseaos...



¡Hoy resulta que es lo mismo
 ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!


¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
 que un gran profesor!


No hay aplazaos 
ni escalafón,
los inmorales 
nos han igualao.


Si uno vive en la impostura
 y otro roba en su ambición,


¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!


¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
 y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón,
 Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa 
de los cambalaches
 se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches 
ves llorar la Biblia
 contra un calefón...



¡Siglo veinte, cambalache
 problemático y febril!...
El que no llora no mama
 y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno 
nos vamos a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa 
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura 
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
 o está fuera de la ley...


sábado, 26 de septiembre de 2015

INFOXICADOS

A veces nos quedamos impávidos frente a los inesperados acontecimientos que nos rodean, indignados frente a las traiciones recibidas por nuestros políticos. No podemos entender como pueden engañarnos una y otra vez. Precisamente a nosotros que todo lo sabemos. Creemos lo que parece obvio, vivimos en la sociedad de la información y en nuestra mano está todo el vasto mundo del ciberespacio. El poder de un ratón. El poder del click. Tras pronunciar la palabra mágica google, aparece como por arte de magia todo lo que pudiera necesitar cualquier mente inquieta. El hombre informado, el ser informático, el último eslabón de la cadena completamente sobrepasado por sus máquinas que le proporcionan más conocimiento del que son capaces de entender, de acumular.

Medios de comunicación a nuestro servicio, televisión, prensa, radio, móviles inteligentes que acceden en cualquier momento a la red. No tenemos ya tiempos muertos, si nos encontramos esperando el bus o incluso mientras hablamos con un amigo, tenemos otro que nos comunica por wassap sus últimas ocurrencias. Vemos las noticias en la televisión y resistimos la indigestión. La evolución nos ha hecho como a las cucarachas, indestructibles.Hemos subido a la rueda del mundo que gira ya a una velocidad de vértigo. Quién se permite contemplar el paisaje, bastante tenemos con permanecer agarrados para no caernos. El que probó a saltar no vuelve a subirse, no sabemos si porqué encontró la felicidad fuera o se despeño merced a la fuerza centrífuga.

Estar informados no significa ser entendidos, ni estar concienciados, ni poseer una buena educación. Estamos infoxicados, hemos sobrepasado claramente las dosis de información que éramos capaces de metabolizar y ahora nos encontramos sufriendo los efectos de una sobredosis. Los síntomas más evidentes son:

Ceguera. Observamos atentamente, visionamos cada escena una y otra vez pero no somos capaces de entenderlas. Ingerimos imágenes a tal velocidad que se bloquearon los sistemas del entendimiento. No vemos lo obvio porque está rodeado de mil artificios que lo esconden y lo adornan. Somos incapaces de mirar con objetividad porque la noticia ya viene previamente digerida, se puede tragar sin masticar y por tanto no apreciamos su sabor. Podríamos comernos una mierda y nos harían creer que es un filete. Puedes pasar horas delante de Youtube y ser incapaz de relatar con precisión lo que has visto y más aún, no recordar que es lo que inicialmente querías buscar.

Abotargamiento. Sopor. Abulia. Incapacidad de reacción ante los acontecimientos. Hace tiempo que entramos en una fase de hipermovilidad estática, es decir estamos en un movimiento continuo que no llega a ninguna parte. Me recuerda los espermatozoides que en la placa bajo el microscopio se mueven convulsivamente sobre sí mismos, en círculos y que nunca llegarán al óvulo. Recibimos los estímulos, tenemos respuestas a ellos, pero son respuestas automatizadas, no se procesan a nivel central. Esta hiperactividad, la excitación de la información produce un cansancio perpetuo, una especie de sueño vigil como el de las máquinas, la imposibilidad de actuar con un propósito, sino siguiendo el dictado de un circuito eléctrico prediseñado.

Verborrea. La novedad es que esa diarrea del verbo, dejó de ser oral para convertirse en digital. Son los dedos los que se mueven compulsivamente, componen palabras y frases, letras, abreviaciones y símbolos (-; . Estamos continuamente necesitados de comunicar aquello que sabemos aunque sea nimio e inútil. Nos hemos dotado de instrumentos que agilizan esa comunicación escrita a distancia. Pantallas de ida y vuelta que recorren el universo para atravesar los escasos metros que nos separan. Esa verborrea mediatizada nos resulta más atractiva que la dialéctica. También cuando queremos hablar necesitamos la intermediación de las máquinas que las transforman en ondas para luego recomponerlas en audio. Mientras caminas, mientras comes, mientras defecas, mientras amas, envías y recibes mensajes, hablas por teléfono, consultas la Tablet como si el tiempo corriera más que las propias emisiones que se mueven a la velocidad de la luz.

Pérdida de consciencia, de conocimiento. Este es el síntoma con mayor contrasentido. Si se persigue el conocimiento supremo, cómo se puede afirmar que la comunicación anule dicho propósito. La respuesta está en precisamente que hemos perdido la comunicación. Hemos hecho desaparecer los contenidos en mitad de un millar de palabras. Emitimos mensajes vacíos: hola! , Ja ja, J, ;) … infinidad de innecesarias palabras inconexas llenan las conversaciones que son en su más estricto sentido, virtuales, porque no hay intercambio de información. Las frases son meras coletillas, necesarias para la respuesta inmediata que se nos exige. El vaciarlas de contenido hace que se pierda la trasmisión de cualquier conocimiento. Hemos dejado de ser conscientes de nosotros mismos y de quien se sitúa en el otro lado. Cuando en esa comunicación no hay dos, sino un grupo, cientos o miles perdemos la referencia de nuestra propia identidad como individuo.

Necesitamos un tiempo nuevo en que se nos apliquen los cuidados necesarios para esta intoxicación informativa. Eméticos y purgantes son imprescindibles para devolver al hombre primitivo. El que no lleva una antena en el culo, el que no está permanentemente conectado, el que desconoce facebook, twenty, wassup y es capaz de sentarse una tarde en el campo mirando hacia poniente hasta que el sol se acuesta, sin mirar el reloj. Rescatemos al humano que se sienta en una terraza con una cerveza, un vino o un gin tonic (tanto da) junto a unos amigos que también desconectaron sus móviles y hablan del mundo y lo arreglan.

Será duro el síndrome de abstinencia pero cada vez esta infoxicación se cobra más víctimas inconscientes de sus riesgos.

viernes, 18 de septiembre de 2015

HOMO SAPIENS

Homo sapiens
            Este fin de semana se publicó en El País semanal, un artículo sobre el hallazgo de un resto fósil del que podría ser el primer homínido (esto se ha dicho ya tantas veces que suena un poco a titular), pero en cualquier caso, encontraron media mandíbula de un Homo de 2.8 millones de años. Mucho ha corrido la evolución desde entonces y si consideramos éste como un proceso constructivo que hace prevalecer a los más capaces, deberíamos a estas alturas ser el gran milagro de la Naturaleza.
Acompañaba al semanario, el periódico con las noticias que ya conocemos sobre nuestra realidad, tan lejana de la región de Afar en Etiopía, de donde también surgió la famosa Lucy (Australopithecus afarensis, la abuela de la Humanidad). La frase que me impulso a publicar lo que había escrito un tiempo atrás (El animal político), la dirige un paleoantropólogo etíope, Alemseged, a Barak Obama de visita en Etiopía: “Este fósil demuestra que todos los humanos actuales, incluido Donald Trump, estamos conectados y tenemos el mismo origen”
            ¿Qué clase de error cometió Darwin que pueda explicar que el devenir del proceso evolutivo nos ha llevado al Homo que somos? Dotados como estamos de memoria ¿Cómo podemos olvidar tan pronto (en apenas unos  cientos de miles de años) que pertenecemos a la misma tribu? Africanos, europeos, asiáticos, americanos, todos Homo sapiens sapiens.

Cómo olvidar en apenas 40 años que fuimos refugiados…