AL VENT DEL MON!!

La Tierra gira sobre su eje en su ecuador, a 465 metros/segundo y viaja alrededor del sol a 30 Km/segundo, mientras lo acompaña por la galaxia a una velocidad de 220 Km/segundo. Moviéndose en orbitas elípticas, girando siempre, persiguiendo un equilibrio entre las fuerzas de la gravedad y la centrífuga.

En su seno habitamos nosotros, ajenos a tanta carrera, inmersos en nuestro propio universo, girando como la Tierra sobre nuestro propio eje. Damos vueltas como una peonza arrastrados por la inercia de la vida. En esta alocada carrera repetimos los errores de nuestros antecesores, incluso nuestros propios errores. No hay nada nuevo en nuestro recorrido. Parecería que después de miles de años de evolución nuestro camino sería diferente, somos como la Tierra trayectorias elípticas y predecibles. En todo este tiempo podríamos haber cambiado la dirección, haber creado nuevas rutas, pero la Historia es tozuda y repite incansablemente los mismos patrones. Las fechorías que hicieron nuestros ancestros, ocupan ahora los rotativos. Sólo los vientos nuevos podrían barrer los malos sueños de antaño.

El viento libre que viaja sin rumbo, salvaje, a veces brutal y otras suave como la brisa puede renovar el aire, aunque en días de solano trae la niebla densa de los desiertos.

El viento helado del norte y el Levante otoñal otrora renovadores vienen ahora para avivar las sombras de la tristeza, de la maldad que asola nuestro siglo, trae consigo la injusticia, la insolidaridad, la frustración de los ideales rotos. Trae olor de muertos, rumor de olas, ruido de maderas que crujen frente a los embates del mar, gritos inaudibles por la sordera colectiva.

El viento que desde el sur se acerca no es más generoso, su aliento es ardiente como el del dragón y tan destructor como sus llamas. Viene cargado de negras siluetas que no entendemos, su idioma que se remonta al principio de los tiempos habla el lenguaje del hambre y la miseria, por eso es ininteligible, por eso nos es extraño e indiferente. Es un viento salvaje e indomable que viene de agostar cosechas y secar la Tierra, su sonido es doloroso y nosotros corremos a refugiarnos al fresco del aire acondicionado para no escuchar sus gemidos.

Ojala los vientos de la libertad verdadera remuevan nuestras conciencias, agiten las velas de las vidas varadas en la calma chica de la cotidianidad. El viento que sale de nuestra garganta en forma de grito, tan salvaje como un tornado quizá pueda romper ese silencio cómplice, es posible que rasgue el manto de indiferencia y arranque los tejados que parecen protegernos y en realidad nos esconden del mundo.

Desalienta ver como el mundo sigue girando veloz sin conseguir llegar a ningún lado.


Wild is the wind de Nina Simone