domingo, 24 de enero de 2016

ONCE

Quería aprovechar la entrada del blog número 111 para presentar el libro que hemos publicado Mara  y yo. Un ilusionante trabajo, del que ambos estamos muy contentos. A pesar de que probablemente es un proyecto que difícilmente traspasará el ámbito de nuestros conocidos, estamos satisfechos y esperamos que podáis disfrutar de ello.

Está editado en bubok (en papel y pdf) la descarga en pdf es gratuita, en esta edición las ilustraciones están en blanco y negro. Puedes acceder directamente pinchando en el nombre de la editorial o en cualquiera de las imagenes de la portada del libro.

Hemos editado un pequeño número de ejemplares con serigrafías originales en la cubierta y las ilustraciones originales en color, así como en alta calidad de papel. Lamento que sólo podamos ofrecerla a los que conocemos físicamente, si alguno de vosotros la quiere decídnoslo a Mara o a mí.


Estas, son ONCE historias que nacen de mi imaginación alimentadas por las sensaciones que me trasmite cada nombre de mujer. No corresponden a personas reales, no conozco mujeres como las que allí aparecen, pero en ellas hay un poco de algunas que haya podido conocer, son historias que han ocurrido en algún lugar.

Son mujeres que tienen sentimientos reales, unidos a la propia condición de mujer o al hombre como individuo. Pueden parecer a veces caricaturas, pero la vida es una caricatura deforme que supera con creces lo que pensamos que es real. A través de ellas se expresan reflexiones sobre los sentimientos, que no son más que una visión parcial desde la óptica de aquella mujer imaginaria que habita en la historia o en mí mismo.

No había un número de historias para contar, cuando empezaba una de ellas aparecían otras. Siete me pareció un número que poseía un significado mágico, como los siete colores del arco iris o los siete pecados capitales. Pero aparecían más nombres y seguí escribiendo. Once fue el número elegido porque supera la perfección encarnada por el diez y mantiene la singularidad de los números primos, como las mujeres.

miércoles, 13 de enero de 2016

MARIPOSAS BAJO LA PIEL

Leyendo a Rosa Montero en el peso del corazón, Bruna Husky la protagonista que es una replicante humana, cuenta los días que le restan de vida. La muerte programada como mecanismo de seguridad del sistema introducida por los ingenieros. Alguna vez he pensado en ese concepto de la vida como una cuenta atrás que da valor al futuro. El tiempo gastado ya no cuenta, sólo los minutos que nos quedan en el tanque de vida son importantes. Dicen que Galileo respondía a la pregunta de su edad diciendo los años que le quedaban de vida plena, no los que había vivido, aquellos ya no los tenía. Todos los modos de contar la vida llevan ineludiblemente al carpe diem, es un valor tan efímero, tan volátil, que no cabe sino llenarlo de experiencias y vivir cada instante como irrepetible.

La pregunta es si conocer el momento exacto de nuestra muerte nos ayudaría a vivirla con más intensidad, a apreciar el valor de cada latido. Bruna se quejaba de su destino, no tanto por conocer la hora de su final, si no porque era demasiado corto comparado con el de los humanos, cada día descontaba su patrimonio vital. Es posible que el verdadero fallo del sistema esté en nuestro diseño, la muerte no sobreviene a un determinado tiempo, espera agazapada tras la esquina, sale de la sombra y nos sorprende. Puede que esa incertidumbre sea nociva, pero el desconocimiento del momento final le da valor a la vida. Hace más acuciante la necesidad de tener presente nuestra mortalidad, no como un aviso doloroso, sino entendiéndola como un bien perecedero que es necesario salvaguardar y disfrutar.

El verdadero error de nuestro programa está en la percepción del tiempo, la creencia de que aún conociendo su finitud, acabamos creyendo que se prolonga indefinidamente. Hasta que se acerca el final y nuestras flaquezas nos muestran el rostro siniestro, nos agarramos a la esperanza de que burlaremos su presencia. Siempre pensamos que no nos ha llegado la hora, que todavía queda tiempo para concluir lo que quedará en el aire. Lo que un hombre no hace, nadie puede hacerlo por él, por tanto no existirá, se perderá en el tiempo.

En el fondo de nuestra conducta existe el miedo a la muerte. Sólo ese miedo implícito nos despierta las mariposas bajo la piel, nos hace sentir plenamente vivos. Cada emoción emana de la posibilidad de que acabe, el amor no es más que el miedo a estar sólo. El miedo es un gran aliado.

No quiero dejar de temer cada día no poder ver el siguiente, porque tengo muchas cosas por hacer, muchas ideas por escribir que ni siquiera son ahora crisálidas de mariposa. No es una visión pesimista, es una reivindicación de hacer consciente cada uno de esos detalles que nos despiertan el alma y que pasan a veces rozándonos sin apenas tocarnos. Dar valor a lo vivido, disfrutar de los recuerdos gratos como parte del acervo vital, dar el verdadero valor al presente sin confiar en el futuro.


"No hay pasado ni futuro, todo fluye en un eterno presente."
James Joyce

domingo, 3 de enero de 2016

MIRA DONDE PISAS...

Cuando mires las estrellas embelesado, detente, no sigas caminando, porque la mierda de otros puede ponerse bajo tus pies.Esta máxima seguro que debe provenir de algún monje budista o de algún santón hindú, fruto quizás de su experiencia cuando tras largas horas de meditación, enfrascado aún en su mundo espiritual, se levantaba de la posición del loto y se dirigía a su humilde morada.

Verdaderamente la sabiduría es necesaria para entender el mundo pero pisar la realidad con o sin excremento es lo que forja el espíritu. En las ensoñaciones, en los anhelos y deseos se mueve nuestro ideario, el molde con que quisiéramos mostrarnos o surgir en un futuro no lejano. El mundo real es diferente, allí cobramos naturaleza, somos lo que somos o lo que hemos llegado a ser.

No menospreciemos ese proyecto de hombre que cada día nos dedicamos a perfeccionar. Cada defecto nuevo, cada error nos embellece, menos los que son claramente abominables. No desechemos nuestras imperfecciones, no miremos el firmamento cuando lo que deseamos es mirar dentro, hay que bajar al mundo real y somos como somos. Tan puros, tan idiotas, tan torpes, tan inteligentes, tan subjetivos que resultamos inevitablemente hermosos, inimitables, irrepetibles, únicos.

Pisemos donde pisemos, en el lodo o en la moqueta, nuestra pisada dejará huella. Una pisada que quedará borrada por el tiempo pero que mientras exista dará fe de nuestra presencia.En los tiempos aciagos no dudes de tus posibilidades, no infravalores tu capacidad, no te mientas diciéndote que no vales. En los buenos tiempos no creas que todo lo que tienes es gracias a ti, que eres insustituible, que el mundo no comprende tu valor.

Para qué dudar de ti mismo si no tienes más remedio que conformarte, porqué envanecerte si eres el único que lo ve, si es verdad, alguien más se dará cuenta. Vive, disfruta, llora, sufre y ríe sin miedo, nada es infinito, ni el dolor ni el goce. Si tienes frio piensa en las tardes de verano, si estás sólo piensa en el agobio de las multitudes. Todo es relativo y el color siempre depende de la luz que lo ilumina.

Camina por el sendero de la vida, mirando al suelo para no tropezar con la piedra suelta, pero de tanto en tanto párate para mirar al cielo y sonríe.