LA REBELIÓN DE LOS IDIOTAS

De tanto abandonar la cordura en el armario fuimos perdiendo la capacidad de reacción. Fuimos entrando en un bucle de fuerza que nos impulsa hacia el colapso, a la implosión moral. Todos los sentimientos de rebelión se van comprimiendo en un punto de nuestro caldo cósmico. Como la luz polarizada del laser ya solo vemos una pequeña parte de la realidad, la que menos nos duele, el resto se fundió en una especie de estupidez consentida.

Nosotros que éramos la esperanza del Universo, nos hemos convertido en polvo galáctico, disperso, rodeado de vacío. Incapaces por nuestro tamaño de tener gravedad propia que aglutine a nuestras partículas vecinas. Nos han ganado la partida los idiotas, más atractivos sin duda. No hay mas que verlo en el día a día. Enciendes la televisión, y está nueva realidad cobra vida. Los que nos engañaron y robaron aparecen ahora con renovados argumentos y a poco los creemos. Las tertulias suenan a cháchara de loros, se llaman formadores de opinión, ¿para quién, si no existe un debate social? Al final no son más que charlatanes vendedores de eslóganes y titulares, vendedores de votos.

Hay cientos de programas para imbéciles, la audiencia marca la programación nos dicen. ¡Entonces, no hay más que hablar! Si el público ha elegido aquella bazofia es porque los estúpidos son mayoría. Es posible que sin saberlo formemos parte ya de aquel colectivo. Nos hemos ido incorporando al rebaño, ya casi nos gustan: hombres mujeres y viceversa, Adán y Eva, ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, Sálvame de luxe, Gran hermano y otras tantas anomalías estelares que como un agujero negro absorbieron nuestra energía y nuestro entendimiento. Esa conciencia, el preciado tesoro de nuestro espíritu combativo de antaño, tanto lo guardamos, que se nos evaporó como una gota de rocío con el sol de la mañana y los idiotas que estaban a la sombra se han apoderado del protagonismo del mundo, han tomado las riendas de la sociedad, han constituido la Nueva Generación Dominante, el Hombre Nuevo.

Los pequeños destellos de luz como el 15-M, no fueron mas que ese polvo galáctico estrellándose contra la atmósfera, generaron un brillo que quisimos llamar cometa, pero no era mas que una estrella fugaz. Una pavesa ardiendo, pero no la llama. Pudo ser como mucho la noche de San Lorenzo, se iluminó el cielo en algún instante y prendió la esperanza. Ahora cuando nos acercamos de nuevo a los retos del destino, como el 20 de diciembre(las elecciones generales) , dudamos. ¿Existe un 40 por cien de indecisos? No es posible que sea verdad o estamos perdidos. Si después de este tiempo aciago de menospreciar la cultura y la educación, cedemos el testigo a los que nos vencieron es que estamos completamente idiotizados.

Algún día vendrá la Revolución, pero de momento la única rebelión es la de los idiotas.

Espero que despertemos a tiempo, antes que las fuerzas del Universo se vean impotentes para mantenernos con vida y decidan dejar morir a los imbéciles. Espero poder escribir el 21 que los poetas han escrito un verso redentor, que los filósofos y los hombres sabios han vuelto a sonreír y que las nuevas batallas puedan cambiar el signo de los Tiempos.