sábado, 5 de septiembre de 2015

PILDORAS PARA SEGUIR EN PIE

He decidido que para mantenerme en pie debo tomar cada día una píldora de estas.

La salud se resiente con los años y con la vida. Las noticias de los telediarios, de la prensa, de la radio, no hacen más que mermar la precaria fortaleza que resta en mi cuerpo.

Como tengo hernia de hiato y la ingesta de dichos fármacos podría agravar los síntomas y dado que la vía rectal es muy mal aceptada, sólo queda las vía parenteral (intramuscular o intravenosa) que parece claramente excesiva. Así que he decidido que sea la vía caligráfica (que es la más cercana a la trasdérmica) la que me salve del fin irremediable de la descomposición.

En vez de tomarlas las escribiré. Una especie de Nulla dies sine linea . Aunque se trate de un micro relato del tamaño del de Augusto Monterroso: “ Envejezco mal –dijo; y se murió”, pero seguro que ni la mitad de bueno.

Esas píldoras serán la gasolina de cada temporada. No puedo asegurar que resulten de utilidad y desde luego no van a contribuir a aclarar los oscuros nubarrones que nos amenazan, pero despejaran mis sueños llenándolos de realidades.

O al revés.

¿Es esto acaso bueno? Quién puede conocer lo bueno y lo malo, Quién discernir el Bien del Mal en este tiempo confuso.

En cualquier caso el propósito está hecho.

Escribiré las píldoras que son el remedio para la vida.