lunes, 29 de abril de 2013

LO QUE SE DE LA VIDA




    Alguno diréis que ya no escribo. ¿No tengo nada que contar?¿Se agotó la inspiración? Lo que ocurre que es difícil traducir la vida a palabras. Aquí se puede aprender a vivir, no en mayúsculas, si no en letra arial tipo 6 (la más pequeña), no quiero dar lecciones de la vida. 
     Como no se como empezar primero os cuento lo que hago.
   Os adelanto que estamos de lujo, nos cuidan como a marahas y no es broma. Nos trajeron a Anantapur (la sede de RDT-Fundación Vicente Ferrer) y fuimos a visitar la tumba de Vicente. Aquí le llaman pather Vicente o pather gaalu que en Telugu que es la lengua autóctona de Andhra Pradesh, el estado donde está Anantapur es un término de gran respeto. Ser de la RDT te abre corazones, si eres doctor (en inglés) ya es la pera, la gente te saluda con la manos juntas, como cuando de pequeños hacíamos como que rezábamos y dicen Namasté. Es decir aquí si tienes un ego alto, en India puede llegar a superlativo. Desde RDT el lunes nos llevaron a Kalyandurg que está a unos 60 km, una hora y cuarto de espectáculo en la carretera. Vivimos en unos chaletitos individuales con aire acondicionado y ventilador, que anejo tiene la spanish kitchen con nevera (llena de cervecitas, mangos, plátanos,...) en el pack viene Narcimulu, un hindú que habla inglés mejor que yo (of course) aunque con el acento de aquí que ya no sé que diría que es peor, y que nos atiende en todas nuestras necesidades (las mundanas se entiende). Sabe hasta hacer tortilla de patatas con aceite de oliva y sólo a veces le pone zanahoria. Nos prepara el desayuno y la cena, la comida la hacemos en la Canteen. Cada mañana tras el desayuno vamos a trabajar, Bea todos los días en eco y yo los lunes y martes en eco y el resto en quirófano. Las tardes también se trabaja hasta las cinco, los dos en la eco. ¿Es cansado? Si, el lunes pasado vimos 95 ecografías. Y en el quirófano opero con un residente y una enfermera, no voy a negar que da un poco de mal rollo porque la cirugía no es fácil y piensas en que si tienes un problema se queda aquí (venimos para quitar no para dar problemas, que tienen muchos). Hemos hecho alguna cirugía de urgencia, de momento todo bien. Las tardes después del trabajo cogemos un rikshaw (las motos amarillas) y nos bajamos a la “ciudad”. Kalyandurg es una city, pero sobre todo es un teatro. Un escenario completo, lleno de actores, figurantes, atrezzo, vacas, perros, donde a cada sitio que mires interpretan un acto distinto y a cual más peculiar. Ya sabéis como son los personajes de este país, llamativos en los colores, las caras, sus maneras. Todo lo envuelve, porque no decirlo un halo de suciedad (iba a escribir mierda pero no queda bien). El olor acompaña a la imagen no sólo por la suciedad, las especias y las cebollas en los mercados, la contaminación, todo encaja. Un calor pegajoso y sofocante pone la puntilla. Pero si hay un sentido que queda anulado es el oído. Cláxones, motos, coches, gritos en un sin fin de tonos y disarmónicas sinfonías. Os ha pasado que después de algo muy ruidoso el silencio da paz. Pues al volver a la habitación dentro del complejo hospitalario la sentimos. Y que sería de la paz sin una cerveza fresquita, allí en la terraza, ¡Cheers! Alguien ha dicho lástima, que valientes por ir a esos sitios.... Valientes son los hippies que vienen por aquí como cooperantes y se quedan 6 meses, dos años (en los últimos hippies del siglo XXI ya os lo conté, pues me reitero) cada año que salgo de cooperante vuelvo empequeñecido por estos gigantes. Hombres y mujeres grandes en cuerpos de chicos y chicas geniales.
   Y después de la semana, viene un coche a recogernos para llevarnos de nuevo a la RDT a pasar el finde. Ayer visitamos Bucaraya y Kuderu, son proyectos de la Fundación. La primera es un taller de estampación para mujeres discapacitadas. Las mujeres son en este país elementos sociales de segundo orden, la familia prefiere hijos porque no tiene que estar acumulando dote para casarlos. Pero si además naces con una minusvalía (sordera, cojera, déficit intelectual..) entonces te conviertes en una carga. No las alimentan bien, no les dan educación y acaban malcasándolas o peor. En Bucaraya la mujeres de las aldeas cercanas hacen una especie de internado y aprenden a realizar tareas de estampación de telas o trabajos con papel reciclado, cestas... cuando han aprendido llevan a casa el trabajo y la Fundación lo vende en las tiendas que tiene en España. Les pagan un sueldo pequeño y entonces se convierten en individuos que aportan al núcleo familiar ingresos, por tanto aumenta su valor. La FVF ha intervenido en infinidad de proyectos, sobre todo en procurar una mayor integración de la mujer y en proteger a los más desfavorecidos.
    Cuando volvimos estuvimos en el centro de apadrinamiento y corregimos traducciones al español de las cartas de los niños apadrinados que traductores hindúes traducen para enviar. No se lo recomiendo a nadie, el trabajo más pesado de los últimos años. Es gracioso como los traductores utilizan giros españoles con la estructura del lenguaje del hindi o del Telugu. Allí dentro todos nos hablaban en español y cuando supieron que veníamos de Valencia algunos en catalán, si habéis oído bien. Con saris y en catalán. 
     He comprado el libro de Ana Ferrer “un pacto de amor” en que cuenta la vida con Vicente, si alguno quiere leerlo me lo pedís.
     Lo de Kuderu es más heavy. Es el centro de parálisis cerebral de la FVF. No os lo pienso describir pero estuve todo el tiempo con el estómago en un puño, de buena gana hubiera llorado para desahogarme. Bea lo mismo. Si a las mujeres discapacitadas las rechazan imaginaros como acabarían estos niños si no lo cuidaran aquí. La chica que nos acompañó Rada que habla español y catalán y que estuvo el año pasado en España y vuelve este haciendo campaña de apadrinamiento para FVF, no explicaba el funcionamiento y nos contó que tiene un hijo con hidrocefalia, que no habla, no camina (tiene 12 años) por un eclampsia que hicieron parir.
   Menos mal que el domingo nos ha compensado, hemos bajado pronto a old town y al mercado. Un festival de color, una locura colectiva, un vendaval de sensaciones y luego en un ritchaw al cine porque el calor era sofocante para caminar. En el cine hemos estado en balcony (preferente) como los guiris. La sesión a las 11 de la mañana, el cine a rebosar, gritan, silban cuando salen los protas. Las chicas espectaculares, las coreografías a mi me erizan el vello de la emoción, Bea se descojona. Pero el ambiente era para saborearlo. Hay un descanso a mitad porque la película (en Telugu, pero con una historia que se entiende por que es más simple que una patata) dura 3 horas, nos hemos salido un poco antes y de vuelta al hospital. Mañana arranca la segunda semana. Ya veis que no me aburro y además nunca he wasapeado tanto. ¿Quien dijo que aquello del whatsapp estaba mal? La verdad que echo de menos a todos y sobre todo a mi familia y el teléfono es como mi conexión con todos. Bienvenida la ciencia si se utiliza para lo que vale.
   Así que lo que sé de la vida es:
 Que no a todos reparte cartas con la misma suerte, pero eres responsable de como jugarlas. 
    No es fácil porque las reglas del juego son complicadas, no siempre vas de mano y ya se sabe que la banca siempre gana. 
   Pero que si con una buena mano no te diviertes es que aún no has aprendido nada.
   Tampoco necesitas desplumar a los demás jugadores. Si eres tan bueno que siempre ganas, nadie querrá jugar contigo. 
   Perder a propósito sólo está permitido si existe una buena razón, como dejar ganar al perdedor empedernido. 
   Divierte, gana lo suficiente y que los de la mesa sigan siendo tus amigos al levantarte.


Si tiene remedio ¿porqué te quejas? 
Si no tiene remedio ¿porqué te quejas?
Proverbio Hindú .