sábado, 12 de marzo de 2011

OTRA VEZ CALOR..... CALOR HUMANO

    Las primeras impresiones nunca deben ser tomadas como referente, llevan a veces a desdecirse y dar sensación de inseguridad, de volubilidad en el carácter y esta no es una buena carta de presentación. Llegamos anoche, recordábamos recibimientos anteriores con el sofoco del calor húmedo, el olor penetrante de esa humedad que impregna todo. Al salir del aeropuerto que en nada se diferencia de los europeos (sorpresa, decepción), el aire fresco vino a saludarnos (sorpresa pero invitación a la esperanza). Claro que eran la una de la madrugada.
   Si el viaje en avión no te deja agotado (más de doce horas), sólo quedaba un viaje en coche de Bangalore a Anantapur, casi cuatro horas de autopista (sorpresa, pero con un toque de incredulidad ) :hay pasos cebra en la autopista, badenes, circulan todos con las luces largas y nos cruzamos con un coche y un camión en contra dirección, aquí no se les llama kamikazes, eso es en Japón, aquí sólo es un despiste (a mistake dice el chofer). Paramos a repostar gasoil en dos gasolineras, en la primera no consiguió despertar al chico sentado en una silla y envuelto en un pañuelo que tenia que poner el gasoil (os lo juro, y no estaba muerto, de hecho se movió e hizo un par de intentos inútiles para levantarse) Luego paramos a tomar un té en (estoy buscando el termino...) bueno en una especie de chamizo, con barra de bar, dos camas para descanso de los muy cansados, de piedra con una manta y en una de ellas un chico durmiendo. O muerto, éste no se movió ni cuando pusieron en marcha el televisor que estaba sobre una repisa por encima de su cabeza. Vimos las imágenes del Sunami y el terremoto en Japón. Entre sorbo y sorbo, compartimos asombro ante esas brutales imágenes con los dueños del bar, tres chicos jóvenes, nuestro chofer y el durmiente, que sólo compartía el sueño con nosotros. ¿Qué más podíamos pedir, allí, bajo un cielo estrellado, en medio de algún lugar, tomando un masala, a salvo de una Naturaleza terrible y brutal que en otro lugar, en ese momento estaba llevando el dolor más infinito a miles de personas? Bebamos cada sorbo de vida como si a la mañana siguiente pudiéramos ser desposeidos de aquello que llamamos nuestros tesoros.
   A las cuatro de la mañana (23.30 h en España) entrabamos en la habitación, de momento compartida entre Manolo y yo. Entiendo ahora la sensación que tendrán las barras de pan al entrar en la boca del horno, un infierno (sorpresa y agobio), la escena aumenta de temperatura al comprobar que no hay aire acondicionado y que los ventiladores al moverse agitan el calor pero no lo disipan (sorpresa y duda, ¿Así vamos a estar todo el tiempo?) Abrimos todas las ventanas menos una y con el ventilador a media velocidad fuimos derechos a la cama. Si no hubiera estado tan cansado hasta hubiera soñado. Nos despertó Gonzalo a las 9,30h. Aún aturdidos nos explicó el funcionamiento del aire acondicionado, ¿Cómo? Tras las última ventana estaba el aparato y el mando de programación (sorpresa, alegría y el ridículo más humillante). Desayuno con té, omelette, chapati, yogurt, fruta (sorpresa y a por ello..) recorrido por la misión, presentaciones: Cristina, Erika, Su, Ana Sevilla, Intiyaz. Nuestros compañeros a los que relevamos: Maria, Maria José, Natalia. Conocimos a Bhala el ginecólogo que dirige el hospital, a Visna la nuera de Vicente Ferrer. Está lleno de españoles. Hasta los hindús hablan un poco de español.
   Tenéis que saber que el calor no ha defraudado nuestras expectativas, pero lo que más percibes es el calor humano. Nos tratan como si fuéramos estrellas, nos agradecen nuestra estancia aquí y aún no hemos empezado a hacer nada. Está en su naturaleza ser agradecidos, sumisos, incluso hasta el exceso. Todos nos dicen que va a ser una experiencia fantástica. Lo creo.