OBRAS SON AMORES ( dedicado a mi mismo)

Celebré el cumpleaños con los cooperantes, el lomo, el salchichón que traía envasados al vacío y los frutos secos los compartiremos. Hubo tarta? Cerveza y Javier hizo un dibujo que ya veréis que tiene mucha gracia. Me gustó mi cumpleaños. Pero dejadme que me ponga filosófico, para eso he cumplido un año más. No voy a hablar de la caridad, no me gusta, porque va unida a la injusticia. La caridad es complaciente con el status quo, no desea cambiarlo, sólo maquillarlo con pequeñas pinceladas de bondad. Pretende acallar la conciencia, no por maldad, por miedo. Porque tenemos miedo a la verdad y a la inseguridad. Nosotros que lo tenemos todo, vivimos prisioneros de nuestros miedos, de los propios y de los que nos han impuesto. Tememos a Ben Laden, al paro, a la derecha o la izquierda, a Dios... No somos librepensantes, estamos maniatados por el miedo a perder esa fingida seguridad. Y bajo esta situación nos hacemos vulnerables, pueden movernos como peones.
Los peones también pueden matar a la reina. No es de la revolución de lo que hablo, al final también las revoluciones acaban en fracasos, en dictaduras. De lo que hablo es de la libertad de pensamiento. Leí en Baroja, en el árbol de la ciencia, la necesidad de iniciar la revolución en uno mismo, el resto es utopía.
Las obras de los cooperantes, los presupuestos de solidaridad de los gobiernos, los objetivos permanentemente incumplidos de los organismos internacionales sobre el hambre, la miseria y los derechos humanos no son más que palabrería. Un ejercicio egoísta de la caridad, que fomenta además la mendicidad (me dice Luca, un italiano que lleva tiempo aquí, que los africanos no nos quieren, pero se han acostumbrado al dinero de los blancos, que llega para malvivir unos y llenar los bolsillos de unos pocos. Están acostumbrados a pedir, no ha buscar sus propias salidas). La cooperación internacional es necesaria y la gente que la hace generalmente buena, pero conviene no perder la referencia de que no se aporta una solución al problema, no se realiza un acto solidario, no compartimos la pobreza de los africanos. Conviene no caer en la soberbia de sentirse por encima de quien no está aquí, nada cambiará tras nuestra vuelta. Sólo que habremos disfrutado de esta oportunidad y habremos ayudado algo a unas pocas personas.
Memento mori (a los generales romanos cuando desfilaban victoriosos bajo la corona de laurel, un esclavo les repetía la frase para recordarles su naturaleza humana, que no eran dioses y que no estaban por encima de la ley)

Si puedo el martes o miércoles os escribo, pero no es seguro