domingo, 24 de octubre de 2010

LE BON SAMARITAIN un proyecto colosal, sobre los pies de un hombre. ( leer sólo los que les sobre el tiempo)




Se llama casa Cabrini, porque un italiano de tal nombre construyó aquí un hotel, que seguramente no funcionó. Este hombre vivió mucho tiempo en África y murió aquí, su familia deseaba repatriar el cadáver y fue así como a cambio de facilitar la vuelta del italiano, donaron el hotel y un gran terreno adyacente al Padre Gherardi, jesuíta que por entonces había creado en Goundhi (una de las zonas más depauperadas de Chad, si es que puede decirse así) una misión donde tenía una especie de campo comunal que trabajaban los niños y recibían alimentación y estudios. Allí hay ahora mismo además un hospital (con dos médicos, un jesuita catalán y un Chileno que hacen de todo, cirugía, obstetricia, pediatría, trauma... lo que pueden).
La idea inicial con la que nació el proyecto de N´Djamena fue un hospital universitario y sobre el terreno se ha construido (con ayuda estatal y de varias organizaciones humanitarias) desde octubre de 2007 un hospital con pabellones de cirugía, ginecología y obstetricia, infecciosos, radiología. 182 camas (desde la inauguración se han estropeado bastante, o ya las compraron rotas) y una zona privada (donde nos alojamos los cooperantes, osea nos han dejado la mejor parte) La antigua casa Cabrini es la zona que sirve de “facultad de medicina y enfermería”. El hospital trabaja como un privado (vamos que salgo de las monjas de la salud y caigo en los jesuitas del Chad), los enfermos pagan pero cantidades muy pequeñas (para que puedan asumirlas los pobres, pero a la vez no se abuse de los servicios, esto ahora en Europa lo llaman el copago) por ejemplo de un parto pagan con todo incluido (las moscas aparte) 5000 cefas, menos de 10 euros. Los médicos están becados, cursan aquí 3º y 6º de Medicina. Tienen un programa formativo y por las mañanas trabajaban en el hospital. En contrapartida deben devolver la enseñanza gratuita con trabajo, teóricamente 10 años de trabajo remunerado, en el propio hospital (es impensable que ninguno de estos chavales, que tienen entre 22-24 años se queden aquí otros diez. Pero lo africanos son así, piden 10 para obtener 4 ó 5, que tampoco conseguirán retenerlos tanto) Nosotros llevamos ahora la Maternidad y la Ginecología, ellos nos ayudan, pasamos también consulta y operamos lo programado o lo urgente con ellos.
Hasta ahí el proyecto, es impresionante. Un problema es que todo se sostiene sobre la figura del padre Gherardi, que no delega y que tiene 75 años (una figura ya encorvada, y unos pies que arrastra para caminar). El profesor responsable (Pierre Farah) sólo tiene también 75 años (no es jesuita, sabemos que está casado, tiene nietos, pero vive su retiro aquí, es cirujano, hace también las cesáreas cuando no hay ginecólogo, y no es su único acercamiento a las mujeres. ¿Tomará polvos de cuerno de rinoceronte?) Ambos mantienen una relación más formal que cordial. Una comunidad pequeña de monjas (no me libro!) dirigen algunas de las áreas de hospitalización (en su defensa, además de la entrega a un proyecto en África, dónde hay monjas hay más limpieza, y eso aquí es mucho). Después hay un personal fijo: un contable suizo (Alain) 4 italianos (Luca, Elena, Ludgina, y Laura) todos ellos no muy contentos con los sueldos y el trato. Los cocineros (Ali y Vitorien), Germain la limpiadora y un gran número de chadianos en oficios varios, que hacen lo que pueden para escamotear algo de cualquier parte, que haga el sueldo aceptable (esta es una costumbre del país que parece muy arraigada, la policía mantenedora del orden debió de establecer esta practica como parte de ese orden legal). Los cooperantes como venimos gratis, somos todo ventajas, no contamos en las disputas sobre el bien y el mal.
Así en un mundo de negros, donde estos son asalariados mal pagados, aficionados a las pequeñas corruptelas, hay unos cuantos blancos que no se llevan del todo bien con sus jefes (entre ellos se llevan mejor). Un jefe con mala leche (aunque seguramente buen corazón) que acostumbrado a vivir en África ya 50 años, no se fía de nadie y piensa que puede llevar este proyecto colosal, casi de forma personal.
No me negaréis que si prescindimos de los colores esto no os suena.
Así se mueve este gigante con pies de barro, en un país nacido en el barro, metido aún en el fango, quien sabe si en realidad son arenas movedizas y no un lodazal. Que la Diosa Fortuna o los fetiches africanos pongan de su parte para que salga adelante por el bien de mucha gente.

Nota del autor: Las opiniones vertidas sólo son una parte de la verdad, porque es sólo la visión parcial del que suscribe, que no sólo no se hace responsable de ellas sino que puede que haya cometido errores de apreciación o lo que es más grave de soberbia (al intentar juzgar un proyecto de años en los 15 días que lleva aquí).
"Hasta que los leones no tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador" (proverbio africano)