domingo, 31 de octubre de 2010

LAS ESTRELLAS BRILLAN MAS SI LA NOCHE ES NEGRA


No descubro a nadie que las pequeñas cosas pueden ser grandes tesoros, que hay gestos que han hecho cambiar destinos de personas y de países, que una breve frase de ánimo vale tanto como un discurso moral sobre el valor de la vida.
Es difícil ponerse en la piel del otro, no podemos ni de lejos llegar al alma de los africanos, no somos capaces ni de llegar a nuestra propia alma. Dejadme que so pena de parecer simple, os diga que en África (dónde la Naturaleza es exuberante) sus gentes viven agarrándose a las pequeñas cosas.
No quiero parecer el notario de las miserias de este pueblo, por eso quiero que quede constancia también en lo escrito de la alegría de los africanos. No existe la vida sin los opuestos, el amor y el odio, la tristeza y la alegría, la felicidad y la desesperanza... No he visto sólo gente triste y pobre en este que es uno de los países más pobres de África. Hemos procurado mezclarnos con ellos, olvidando un poco que somos blancos. En los transportes colectivos, en los que nunca nos hemos encontrado con otros extranjeros, nos sentamos pegados a ellos, entran hombres, mujeres y niños( no me siento capaz de decir en palabras como son los peques, son para robarlos, les haría mil fotos) cuando le das un bolígrafo de colorines, pierden por un segundo el miedo al coco blanco y se agarran a él mientras te miran de reojo, su madre hasta sonríe. Anduvimos por el mercado, que es un desafío a la mente, imposible captar sus mil colores, olores, el movimiento constante de personas (de vidas). A pesar de que la miseria está ahí, no la percibes en las caras que viven su día a día, con sus negocios, con sus amigos, sus vehículos rotos pero que no sé como funcionan..

No sólo hemos ido a los bares para los blancos, estuvimos en la plantación, un garito de música africana en el barrio de Walia, donde acuden jóvenes de toda la ciudad. El sitio es digno de verse, sillas y mesas metálicas de las terrazas de verano de los años 60, con su misma antigüedad. Mucha gente con ganas de divertirse, beben unas cervezas, la música es buena, bailamos, dábamos un poco el cante cuatro blancos en aquel chocolate, fue divertido, se hicieron fotos con nosotros. Había un poco de todo, pero la chicas muy arregladas, ellos de machitos, era domingo y la veda esta abierta (aquí a los 14 años prácticamente todas las chicas y chicos han tenido relaciones sexuales).
Media tarde pasada por un euro de la cerveza.
En esta semana hubo aquí en el barrio un concierto al aire libre de música hip-hop africana, con músicos de Walia. Era un concierto solidario por las inundaciones del barrio, ya os dije que la mitad está sumergido y que como consecuencia de ello hubo el brote de cólera. En un descampado con un amplificador, unos bafles viejos, la mesa de mezclas con todos los cables sueltos, la batería , dos guitarras y el micro que se acoplaba montaron un festival guapo. Fuimos Javier y yo, pero como el primer grupo era malo de solemnidad, Javier se fue y me quedé sólo, estaba un poco acojonado, pero me invitaron a sentarme en la tribuna con las autoridades(supongo que para dar color), en silla de plástico, un lujo.


El viernes teatro, en el centro cultural francés, “La casa de Bernarda Alba”, No sé si se puede imaginar un escenario con un único decorado, una pared y dos huecos que imitaban dos puertas de estilo islámico, quizá cordobés, unos adornos florales en la pared a modo de macetas, una mesa y seis sillas. Bernarda una negra imponente vestida de negro, sus hijas con trajes de colores de corte africano y dos criadas con gorritos rosa y azul de volantes(como las mucamas). La tragedia de Federico con tintes negros aquí se conseguía, por lo negro, pero fue convertida en una alegre comedia donde todas las negras gritaban y cuando Bernarda dispara a Pepe (el pretendiente. Imaginaos a la negra pronunciando el nombre de Pepe) y Adela se tira por la ventana pensando que lo han matado, todo el mundo se parte de risa.
Hoy domingo nos hemos acercado al barrio de Chaogua a la iglesia del Sacre-Coeur donde hacen una misa para los niños. Con que poco se puede hacer tanto, tres o cuatro niños tocando el bongo, una coral de niñas, un grupo también de chicas que bailaban y algunos más mayores chicos y chicas que han representado un pasaje de los evangelios. El sacerdote un hombre realmente simpático se movía por el altar haciendo participar a los niños con los cantos (me recuerda al que presenta un programa de música clásica para niños), la misa deja de ser un rito aburrido y se llena de contenido para los crios, misas así despiertan la Fe en la Iglesia y seguramente en muchos niños. Parece que la población católica es más tolerante.
Vestir el traje de domingo, asistir a una celebración, tras la que les compran algún dulce en los puestos que hay a la salida, estar con los amigos. El Dios de las pequeñas cosas paseó en esta mañana de domingo por Chaogua para convertir el día en una fiesta, entregando a cada uno de los que allí estuvimos el regalo de saber que la felicidad está en los pequeños actos. Que cuando nada se tiene, el más insignificante presente se convierte en un tesoro y que cuando la noche es más negra las estrellas parecen más brillantes.

Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación. (Árabe)