martes, 26 de octubre de 2010

HABLAMOS OTRO IDIOMA (por eso no nos entendemos)


Ya os dije que manejamos conceptos distintos: el tiempo, la familia, el sexo, la vida... los entienden de forma diferente. Nos separan abismos de evolución o involución, llameselé como se quiera, pero estamos en mundos opuestos (el negro y el blanco, sería una forma de decirlo, los grises sin duda existen y compartimos con ellos algunos puntos de vista).
Para poneros un ejemplo (siento los tecnicismos para los profanos). Son las tres de la tarde. A la una y media nos llaman por una señora con tres meses sin regla (más o menos) que sangra, en la ecografía se ve un hemoperitoneo, (más de un litro de sangre en abdomen, para los críticos de la jerga médica) útero vacío, ovarios con esta sonda abdominal, ni idea. Sospecha de un embarazo extrauterino (algo muy grave, para los críticos de antes). Hemos pedido un test de embarazo y una hemoglobina (no se puede pedir mucho más. Test+ y Hb 7.7 ) le hemos puesto una vía y nos hemos ido a comer (la mujer tenía las constantes normales, salvo por la anemia y teníamos que esperar a su familiares). Lo que os decía del tiempo, pasa con otro ritmo en África, nada parece urgente. Antes de las dos estábamos de nuevo en la sala, había llegado la familia (son beduinos, el que yo creía que era el padre, es el marido, que estaba con su hermano, la más vieja era su madre). Le habíamos explicado la gravedad de la situación y que tendríamos que operarla, la propia mujer rehusa la cirugía porque si su hijo ya está muerto para que operar, la asamblea presente lo mismo. Nueva explicación de los riesgos de morirse,... mande? Tendríais que ver el cuadro (Berlanga like) yo hablo en francés mirándolos con cara de gravedad, el comadrón (Rolán, un chico formidable) se lo traduce al árabe, no contestan, aquí para afirmar que lo están entendiendo hacen un pequeño ruido gutural (trrrg). Fin de la historia, tienen que hablar con el resto de la familia para tomar una decisión, se la quieren llevar a casa y venir mañana (estamos acojonados por si se rompe el ectópico y se muere). Tienen que reunir el dinero y para eso se reúne la familia. Son 20.000 cefas que incluye todo, cirugía, hospitalización, complicaciones, moscas...unos 30 euros (es mucho, ya lo sé). Pero la abuela (osea la madre, le sonó el móvil que llevaba en el refajo y habló con alguien mientras explicábamos los riesgos de su hija), el abuelo (osea el marido, tenía otro móvil con el que convocó la asamblea familiar), yo en teléfono móvil que compré una tarjeta chadiana de Zain llevo gastados 15.000 cefas, ellos también tendrán que pagar digo yo. El problema está en el concepto, no hay hijo, entonces el gasto es innecesario, Dios proveerá, porque el valor de esa mujer es menor que el del hijo que esperaba. Las mujeres son instrumentos que sirven para dar hijos, son propiedad de sus maridos y padres. Claro que esto es más así, cuanto más pobre y más analfabeta es la población (La solución del hambre en el mundo no está en enviar alimentos, sino en dar educación a sus hijos. Todo ello además, sin venderles armas, las guerras perpetúan la miseria y el analfabetismo). Los enfermeros, enfermeras, personal del hospital con un cierto nivel, nos entienden mejor, pero dicen que no se puede hacer nada, que los otros son cerriles.
Ayer por la tarde hicimos una cesárea, de una mujer con cesárea anterior (no se sabe porqué, ni quién, ni cómo) que llevaba 24 horas de parto, llegó en dilatación completa pero la cabeza muy alta, ella quería parir, le dijimos a la comadrona de hacerla empujar y fuimos a buscar entre tanto al anestesista, por tener todo organizado. Cuando volvimos la matrona la había enviado a pasear con su familia para que la cabeza bajase, vimos a la chica fuera, sentada en el suelo con la familia y retorciéndose por las contracciones. La cabeza seguía altísima y le dijimos de hacer una cesárea, ni ella ni sus familiares querían. Sólo el argumento de que se podía romper el útero y morir el bebé nos valió esta vez para convencerlos.
Como estas hay muchas historias, hablamos lenguajes distintos.
Os he hablado de los negros, negros. Pero hay también negros grises (igual de morenos, pero con pensamientos y sueños, más próximos a nosotros) en estos veo el futuro, si para esta gente existe. Son personas que dentro de la pobreza, aquí vienen a ser clase media, los menos de clase “alta”, pero que tienen un trabajo y unos conocimientos. Bien por su trabajo o por su aprendizaje muestran una mente más abierta, han dejado los prejuicios y actitudes preconcebidas (los ídolos de la tribu) y poseen libertad de pensamiento, la capacidad de cambiar. La libertad nos permite escoger, la inteligencia y la prudencia elegir la mejor opción.
Luego están los negros blancos (que viven como blancos) que en un país de negros pobres, resultan a veces una abominación por sus comportamientos. Visitan los hoteles caros, los restaurantes caros, móviles de última generación, conviven y se abrazan a los blancos, algunos de ellos utilizando el dinero de los negros y los grises, sus impuestos, su trabajo, son los hombres fuertes que llevan escrita en la frente la marca del que sabe. Hay una canción de Amancio Prada con este título y alude a los hombres de poder:
... al hombre que con mano firme firma la sentencia de muerte, de un trazo la traza, ….si te fijas bien, en su frente podrás ver la marca del que sabe...”

Al perro con dinero le llaman don perro” (proverbio árabe)