AL CHAD FA CALOR



Pero calor, calor. Además de haber toda una fauna de insectos, reptiles, arácnidos, en los sitios más insopechados. Y por si fuera poco no tienen WIFI, el colmo. Me he tenido que bajar a Djamena un hotel de 5* por lo menos, con piscina, aire acondicionado y otras fruslerías para que el impacto inicial no fuera tan demoledor. Ahora ya entiendo lo de viajar en el tiempo, los agujeros de gusano, la desmaterialización que te permite viajar entre mundos. Aquí era cruzar la puerta del hotel y oye, que estabas en otro planeta. Entras, sales, entras, sales y te has paseado dos galaxias.
De verdad, que suerte tenemos. Ya me siento otro, hoy voy a meter tres episodios de blog, porque lo que yo pensaba sería una telenovela por entregas diarias, va a ser como mucho un semanario. Escribiré cuando pueda tener acceso a internet. Y fotos ni loco, robaré alguna con consentimiento informado del fotografiado.
Hoy creo que vienen dos italianos, no sé si cirujanos o anestesistas, espero que lo segundo porque mañana legramos una mola con anestesia chadiana (que es más o menos como alguna epidural nuestra) .
Ah! He cenado callos,... no, no he preguntado de que animal, y lasaña. El negrito que nos cocina tiene bastante arte. Creo que el embuchado que me traje al vacío lo compartiré con los cooperantes.